Durango vive una contradicción económica: por un lado muestra un notable impulso emprendedor, al registrarse 42,312 nuevas empresas en seis meses; por otro, su tejido productivo presenta alta fragilidad, con 36,579 cierres en ese mismo lapso, según datos citados por actores locales y proyecciones basadas en cifras oficiales.
Una cifra neta que oculta fragilidad
El saldo neto resulta favorable de manera marginal: apenas 5,733 negocios más que los que cerraron. Sin embargo, ese número oculta la tasa de mortalidad empresarial del 47%, es decir, casi la mitad de los comercios que inician operaciones desaparecen antes de cumplir seis meses.
Para analizar el alcance real del fenómeno hay que considerar dos dimensiones: la dinámica de entrada (la capacidad de la economía para generar nuevas iniciativas) y la capacidad de supervivencia (la permanencia de esos proyectos en el tiempo). En Durango ambas dimensiones conviven, pero la segunda muestra debilidades estructurales.
Factores que explican cierres tempranos
Empresarios consultados y reportes locales coinciden en que el cierre de locales no obedece a una única causa, sino a una combinación de problemas:
- Altos costos de renta y servicios.
- Ventas a la baja frente a una demanda insuficiente.
- Presión burocrática y carga fiscal para negocios formales.
- Competencia desleal por la presencia creciente del comercio informal.
- Percepción creciente de inseguridad y temor a extorsiones.
La presencia del comercio informal en el centro histórico se menciona como especialmente dañina: los informales ocupan esquinas, cajones de estacionamiento y hasta espacios destinados a personas con discapacidad, lo que genera competencia directa sobre los negocios que sí cumplen obligaciones fiscales y laborales.
Informalidad y empleo: una relación compleja
Los datos del INEGI referidos en los reportes subrayan el contexto: al cierre de 2025 la tasa de informalidad laboral en Durango alcanzó el 54.4%, mientras que el empleo en micronegocios representa el 46.7% del trabajo no agropecuario. Es decir, una porción significativa de la actividad económica se mueve fuera de la regulación, lo que limita la recaudación y dificulta políticas públicas efectivas.
La combinación de alta informalidad y elevada mortalidad empresarial también tiene implicaciones para la calidad del empleo: puestos temporales, menores prestaciones y limitada capacidad de crecimiento para las microempresas que sí formalizan.
Percepción de seguridad: un factor que pesa
En seis meses la percepción de inseguridad aumentó 13 puntos porcentuales, según las fuentes. Aunque percepción y delito real no siempre se miden de la misma manera, el aumento del miedo incide directamente sobre la decisión de consumidores e inversionistas: reduce horarios de apertura, limita afluencia a zonas comerciales y eleva costos operativos por medidas de protección privada.
Respuesta institucional y demandas del sector
Las autoridades han reconocido el problema, aunque las acciones hasta ahora se describen como limitadas: exhortos y acuerdos más que operativos contundentes. Empresarios locales piden medidas concretas, entre ellas:
- Inspecciones reales con sanciones para comercio informal.
- Programas de apoyo para reducir costos de arranque y formalización.
- Estrategias de seguridad focalizadas para mercados y corredores comerciales.
La falta de recursos y recortes presupuestales dificultan la implementación de un plan integral, advierten fuentes del sector.
Datos clave
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Empresas abiertas (6 meses) | 42,312 |
| Empresas cerradas (6 meses) | 36,579 |
| Saldo neto | 5,733 |
| Tasa de mortalidad empresarial | 47% |
| Tasa de informalidad laboral (2025) | 54.4% |
| Empleo en micronegocios (no agropecuario) | 46.7% |
La estadística describe un mercado con gran energía emprendedora, pero con obstáculos que impiden la consolidación de negocios formales. Para transformar ese dinamismo en empleos estables y empresas viables será necesario un paquete de políticas públicas que combine seguridad, fiscalidad competitiva, regulación efectiva del comercio informal y programas de apoyo al arranque y la formalización.
Mientras tanto, la economía local seguirá mostrando una doble cara: muchos proyectos que nacen, pero casi la mitad que no logra atravesar el primer semestre.