El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó el descubrimiento de una cavidad subterránea en el municipio de Cintalapa, Chiapas, donde fueron localizadas 13 ofrendas que contienen 179 piezas prehispánicas atribuidas a la cultura zoque.
La cueva y su contexto
Identificada como Mundo Zoque, la cavidad se ubica aproximadamente 20 metros bajo tierra y tiene una longitud cercana a los 100 metros. El hallazgo se realizó tras una denuncia presentada en enero de este año; especialistas del INAH acudieron para documentar los vestigios encontrados en el interior.
Según las primeras investigaciones, el conjunto habría funcionado como sitio de peregrinaje donde comunidades zoques acudían a realizar rituales para pedir lluvias y buenas cosechas. Los objetos recuperados corresponden al periodo Clásico Tardío, datados entre los años 600 y 900 después de Cristo.
Materiales y representaciones
El inventario incluye piezas cerámicas con motivos diversos: representaciones de jaguares, ajolotes, figuras humanas y motivos vegetales, entre ellos espinas de ceiba. Además se identificaron formaciones geológicas —estalactitas y estalagmitas— que fueron modificadas para representar figuras humanas o las fauces del llamado “monstruo de la tierra”.
Destaca un objeto funerario ritual: un sahumador cuyo mango mide 32 centímetros y aparece decorado con la imagen de un quincunce, símbolo asociado a los cuatro rumbos del universo, rematado por la figura de una serpiente. El director general del INAH calificó esta pieza como una muestra sobresaliente de la cerámica zoque.
“Es una pieza excelsa, una pieza muy hermosa y representativa, en este caso de la cultura zoque”.
Acciones de conservación e investigación
El INAH informó que continuará los trabajos para preservar tanto la cueva como las piezas recuperadas en coordinación con autoridades federales y estatales. Entre las acciones previstas figuran:
- Estudio mediante tecnología LIDAR para mapear la cavidad.
- Escaneo tridimensional de los objetos y de la cavidad.
- Análisis de materiales, incluido estudio de carbón para precisar la temporalidad de los vestigios.
Estas medidas buscan documentar con rigor el contexto arqueológico y establecer protocolos de conservación que eviten daños por la exposición o la extracción no controlada de bienes culturales.
Implicaciones culturales
El hallazgo en Cintalapa refuerza la importancia de los territorios zoques en el registro arqueológico del sureste mexicano. Las representaciones iconográficas presentes en la cerámica —fauna emblemática, figuras humanas y motivos vegetales— ofrecen pistas sobre prácticas rituales y cosmovisiones vinculadas a la lluvia, la fertilidad y el cuidado del paisaje.
Además, la intervención de estalactitas y estalagmitas con sentido antropomorfo o zoomorfo sugiere un uso simbólico del espacio natural como parte de la estructura ceremonial, una característica que exige enfoques de conservación que consideren tanto el patrimonio material como el geológico.
Datos clave
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Nombre | Mundo Zoque (cavidad) |
| Ubicación | Cintalapa, Chiapas |
| Profundidad | ~20 metros |
| Longitud | ~100 metros |
| Ofrendas | 13 |
| Piezas | 179 |
| Periodo estimado | 600–900 d.C. (Clásico Tardío) |
| Objeto destacado | Sahumador con mango de 32 cm y quincunce |
El registro y la protección de estos vestigios permitirán no sólo precisar su cronología, sino también ampliar el conocimiento sobre prácticas rituales zoques y la relación entre comunidades prehispánicas y entornos subterráneos sagrados. El siguiente paso será la documentación científica completa y la definición de medidas de resguardo para que este patrimonio pueda ser investigado sin perder su integridad.