El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, en la provincia de Almería, ha registrado en 2026 un total de siete denuncias por la realización de actividades de turismo activo sin la correspondiente autorización, con lo que ya supera las seis actuaciones contabilizadas durante todo 2025, informaron fuentes de la Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.
Vigilancia reforzada en temporada alta
Ante el aumento de expedientes, la administración autonómica ha intensificado la coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y otras entidades competentes para vigilar el cumplimiento de la normativa en este espacio natural protegido. En los controles participan, además de los servicios autonómicos, los Agentes Medioambientales, la Guardia Civil a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) y el Servicio Marítimo.
Ámbitos de control y limitaciones
Los trabajos de coordinación se centran en identificar a las empresas autorizadas para prestar actividades de turismo activo dentro del parque y en abordar los aspectos técnicos que pueden derivar en infracciones relacionadas con actividades marítimas. Entre las medidas vigentes, la normativa contempla la prohibición permanente de motos acuáticas en la franja marítimo-litoral incluida dentro del espacio protegido, un límite que forma parte de los esfuerzos por proteger hábitats frágiles y conservar la biodiversidad costera.
- 2026: 7 denuncias por turismo activo sin permiso (hasta la fecha).
- 2025: 6 denuncias en todo el año.
- Cuerpos implicados: Agentes Medioambientales, Guardia Civil (SEPRONA) y Servicio Marítimo.
| Año | Denuncias por turismo activo sin autorización |
|---|---|
| 2025 (total anual) | 6 |
| 2026 (hasta la fecha) | 7 |
Implicaciones para la gestión del parque
El incremento de denuncias antes de que concluya la temporada de verano pone de relieve la presión del turismo activo sobre un espacio protegido catalogado por su valor natural y paisajístico. La Junta ha previsto, además, la realización de jornadas conjuntas de vigilancia durante la temporada para intensificar las inspecciones y detectar posibles prácticas no autorizadas, tanto en tierra como en el ámbito marítimo.
La identificación y control de operadores autorizados es clave para separar la oferta legal de la que opera al margen de la regulación. Las actuaciones se enmarcan en una estrategia de prevención y sanción destinada a garantizar que las actividades recreativas y deportivas en el Parque Natural respeten los límites fijados para preservar los ecosistemas y minimizar la alteración de especies y hábitats.
El incremento de intervenciones administrativas también revela el desafío que supone conciliar el atractivo turístico de zonas costeras con la conservación. En espacios como Cabo de Gata-Níjar, donde la protección incluye tanto zonas terrestres como marinas, el control de las actividades náuticas es especialmente sensible por el impacto que pueden tener sobre praderas de posidonia, comunidades bentónicas y aves marinas.
La respuesta de la administración, que pasa por una mayor cooperación entre órganos técnicos y fuerzas de seguridad, busca además ofrecer certezas a empresas que operan con licencia y a quienes visitan el parque respetando la normativa, mediante una presencia institucional que detenga la competencia desleal y reduzca prácticas que vulneran las reglas de gestión ambiental.
El avance de las denuncias en 2026, según la Junta, motiva el refuerzo de la inspección para garantizar que las actividades permitidas se desarrollen con las autorizaciones y medidas de protección exigidas por la legislación vigente.