Un trabajo internacional publicado en la revista Frontiers in Climate sitúa a Castilla y León entre las zonas de la Península Ibérica que experimentarían uno de los incrementos más significativos en la demanda atmosférica de agua durante el siglo XXI. Los autores, procedentes de varias universidades e institutos europeos, advierten de un ascenso generalizado de la evapotranspiración potencial, indicador clave para estimar el agua que podrían perder suelos y vegetación a la atmósfera en diferentes escenarios climáticos.
Metodología y alcance del estudio
La investigación ha sido desarrollada por equipos de la Universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro y del Instituto Politécnico de Tomar (Portugal), junto con el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y la Universidad de Potsdam (Alemania), entre otras instituciones. Emplearon datos de alta resolución y analizaron múltiples trayectorias de emisiones para España y Portugal con el fin de proyectar cambios en la evapotranspiración potencial.
Los resultados muestran que, en los escenarios con mayores emisiones —en concreto el conocido como SSP5-8.5—, vastas áreas del centro y sur peninsular podrían alcanzar valores de entre 1.600 y 1.700 milímetros anuales de evapotranspiración potencial hacia finales de siglo, cifras que superan con creces las observadas en el periodo de referencia 1991-2010.
Regiones y diferencias territoriales
Si bien las mayores cifras absolutas se localizan en territorios como Andalucía, Extremadura, Murcia y Castilla-La Mancha, los autores subrayan que Castilla y León forma parte del conjunto de regiones interiores que más ascensos registran en la clasificación de presión climática futura. También aparecen citadas otras zonas del interior peninsular, como la Comunidad de Madrid y la región Centro de Portugal.
| Región | Proyección (SSP5-8.5) |
|---|---|
| Centro y sur peninsular | 1.600–1.700 mm/año |
| Período de referencia | 1991–2010 (valores inferiores) |
Implicaciones para el agua y el territorio
Un aumento en la evapotranspiración potencial implica, en términos prácticos, una mayor presión sobre los recursos hídricos: suelos más secos, incremento de las necesidades de riego para la agricultura y mayores desafíos para la gestión de ecosistemas y áreas forestales. Los investigadores alertan de que estas tensiones serán más marcadas en los escenarios con emisiones elevadas, lo que refuerza la necesidad de políticas de mitigación y adaptación bien orientadas.
- Mayor demanda de agua para cultivo y mantenimiento de la vegetación.
- Incremento del riesgo de estrés hídrico en suelos y masas forestales.
- Relevancia regional para la planificación hidráulica y agraria en el interior peninsular.
Los autores basan sus conclusiones en comparaciones entre periodos y escenarios climáticos, poniendo en relación los posibles niveles futuros con los valores observados entre 1991 y 2010. Señalan, además, que aunque algunas regiones muestran cifras absolutas más altas, el incremento relativo en comunidades como Castilla y León es especialmente relevante a la hora de evaluar la presión climática futura.
Contexto científico y necesidad de adaptación
El estudio se suma a una creciente literatura que enfatiza cómo el calentamiento global modifica los balances hídricos a escala regional. Los cambios proyectados en la evapotranspiración potencial constituyen una señal clara de que las estrategias de gestión del agua, la planificación agraria y las medidas de conservación deberán adaptarse para afrontar condiciones más secas o con mayores demandas evaporativas.
Los resultados, producto del trabajo conjunto de instituciones científicas portuguesas y alemanas junto a colaboradores españoles, aportan datos de alta resolución que pueden ser útiles para responsables políticos, gestores del agua y el sector agrícola a la hora de diseñar medidas de resiliencia frente al cambio climático.
En definitiva, el estudio presenta una proyección preocupante para el interior de la Península: un aumento sostenido de la demanda atmosférica de agua que colocará a comunidades como Castilla y León en una posición de mayor vulnerabilidad climática si no se adoptan medidas de mitigación y adaptación adecuadas.