El Ministerio de Sanidad reconoce que la situación en Ceuta genera una «importante tensión» en los servicios sanitarios vinculada a la falta de salubridad en los espacios donde permanecen las personas migrantes, pero subraya que no existe un colapso del sistema sanitario de la ciudad autónoma.
Evaluación oficial y respuesta organizativa
En una serie de mensajes difundidos en redes sociales, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha insistido en que lo que atraviesa Ceuta es una crisis humanitaria y no una crisis sanitaria, al considerar que el sistema mantiene la actividad asistencial programada sin cancelaciones derivadas de la emergencia.
«Lo que hay ahora mismo en Ceuta es una crisis humanitaria, pero no sanitaria», ha escrito Padilla.
Según la delegación del Gobierno y fuentes sanitarias citadas por la Secretaría de Estado, desde la activación del Plan de Catástrofes se han implementado circuitos diferenciados, habilitado puntos y horarios adicionales y reforzado la plantilla para absorber la demanda.
Datos clave
Las cifras oficiales aportadas por Sanidad y reproducidas en su comunicado reflejan la evolución de las urgencias desde el primer pico hasta la actualidad:
- Pico inicial de atenciones relacionadas con la crisis: 1.149 asistencias.
- Atenciones diarias posteriores: entre 300 y 400, con una bajada reciente a 275.
- Ocupación del Hospital Universitario de Ceuta: 63% de las camas.
- De las 175 camas del centro, 33 están ocupadas por personas migrantes.
- Refuerzo de plantilla: +60 profesionales en el dispositivo sanitario.
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Pico de asistencias | 1.149 |
| Atenciones diarias (actual) | 275 |
| Ocupación hospital | 63% |
| Total de camas | 175 |
| Camas ocupadas por migrantes | 33 |
| Profesionales incorporados | 60 |
Contraste con las voces médicas locales
Las explicaciones del representante del Ministerio contrastan con las denuncias realizadas por los colegios profesionales en la ciudad. El presidente del Colegio de Médicos de Ceuta ha afirmado que la situación equivale a una "catástrofe asistencial, humanitaria, económica y social". Por su parte, el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Tomás Cobo, ha reclamado la instauración de un mando único para coordinar de forma más eficaz la respuesta ante la elevada presión.
Padilla ha intentado matizar la percepción de colapso aportando datos comparativos: desde el cierre fronterizo de 2020 la actividad asistencial global en Ceuta se ha reducido aproximadamente un tercio, mientras que el número de profesionales ha experimentado un aumento, lo que, a juicio de la Secretaría de Estado, facilita la capacidad de absorción de picos de demanda.
Impacto en servicios y medidas adoptadas
Entre los pasos señalados por Sanidad figuran la activación del Plan de Catástrofes, la creación de circuitos diferenciados para personas con necesidades específicas, la apertura de puntos y horarios adicionales de atención y el incremento temporal de recursos humanos. La autoridad sanitaria recalca que estas medidas han permitido mantener la programación de la actividad asistencial sin suspensiones vinculadas a la crisis migratoria.
No obstante, fuentes médicas locales sostienen que la presión sobre Urgencias y las carencias de salubridad en los lugares donde se concentra la población migrante generan riesgos clínicos y logísticos que exceden la capacidad habitual de los servicios, por lo que insisten en la necesidad de coordinación y recursos adicionales.
Situación inmediata y retos
La discrepancia entre la evaluación oficial y las apreciaciones de los profesionales sanitarios destaca la complejidad del problema: mientras Sanidad informa de indicadores que, según sus criterios, no muestran una saturación crítica del hospital, los colegios médicos advierten de una crisis multidimensional que requiere respuestas coordinadas y urgentes.
En los próximos días, la atención se centrará en la evolución de las atenciones diarias, la capacidad de aislamiento y atención de casos con demandas sanitarias específicas, y en si las medidas de refuerzo y los dispositivos logísticos son suficientes para normalizar la situación en la ciudad.
Las administraciones implicadas mantienen abiertas las vías de comunicación con los profesionales sanitarios y con las entidades locales para adaptar recursos y coordinar la intervención ante una emergencia que, por su componente humanitario, excede lo estrictamente sanitario.