Los trabajos de exhumación iniciados el pasado 5 de octubre en el Cementerio Nuestra Señora de la Montaña de Cáceres han dado lugar a las primeras evidencias de restos humanos compatibles con víctimas de la represión franquista, según informó este martes la Diputación de Cáceres.
Hallazgos y contexto arqueológico
Según la institución provincial, alrededor de las 17:30 del lunes se localizaron los primeros testimonios materiales que confirman hallazgos de víctimas inhumadas en fosas clandestinas. Las intervenciones se enmarcan en el proyecto “Exhumación de las fosas del Cementerio Nuestra Señora de la Montaña y estudio antropológico forense de los restos de víctimas de la guerra civil y de la represión franquista en la ciudad de Cáceres”, encargado al equipo del departamento de Antropología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
En el área definida como Cuartel 4 del antiguo Limbo, los antecedentes documentales apuntaban a la existencia de al menos ocho filas de fosas que podrían albergar los restos de 153 víctimas de la represión franquista en la ciudad. Tras las dos primeras semanas de trabajo de campo, los especialistas han comenzado a corroborar lo registrado en la documentación localizada.
Características de los restos localizados
Hasta el momento, las intervenciones han localizado restos compatibles con individuos de sexo masculino y edad joven. Los análisis iniciales de campo describen lesiones compatibles con traumatismo por proyectil de arma de fuego en el cráneo, indicio que concuerda con la naturaleza de las inhumaciones que se investigan.
«Estos primeros hallazgos constituyen un paso histórico y transcendental en el largo camino iniciado en 2010 hacia la verdad, la justicia y la reparación que merecen las víctimas de la represión franquista en la ciudad de Cáceres y sus familias»
La declaración recogida por la Diputación, compartida por la Asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres (Amececa), que promovió las exhumaciones, expresa «enorme satisfacción y emoción» ante el avance de los trabajos.
Financiación y responsabilidades técnicas
La intervención se realiza con financiación de la Diputación de Cáceres y del Gobierno de España, y cuenta con la dirección técnica del equipo de Antropología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, responsable del estudio antropológico forense de los restos una vez sean exhumados.
- Fecha de inicio de trabajos: 5 de octubre.
- Primera localización de restos: 20 de octubre, hacia las 17:30.
- Área principal de intervención: Cuartel 4 (antiguo Limbo).
- Estimación documental de víctimas en la zona: 153 personas.
Implicaciones locales
Las exhumaciones suponen un avance en los procesos de reconocimiento y de reparación impulsados en la ciudad desde 2010. La aparición de restos con lesiones por proyectil alimenta la necesidad de investigaciones forenses que permitan la identificación individual y, de ser posible, la entrega o la reintegración de restos a las familias o, cuando proceda, la custodia y estudio científico correspondiente.
Los trabajos de Aranzadi, además de la extracción de restos, incluyen el estudio antropológico forense que permitirá documentar lesiones, determinar sexo y edad aproximada y recoger toda la información necesaria para posteriores análisis de laboratorio y, en su caso, cotejos genéticos. La continuidad de las labores dependerá de los hallazgos y de las necesidades técnicas que se planteen en cada fase del protocolo.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Inicio de trabajos | 5 de octubre |
| Primer hallazgo comunicado | 20 de octubre, 17:30 |
| Zona prevista | Cuartel 4 (antiguo Limbo) |
| Fosas estimadas | Al menos 8 filas |
| Víctimas estimadas | 153 |
La Diputación y Amececa han subrayado el carácter histórico de los hallazgos y han emplazado a mantener la seriedad técnica requerida para la identificación y tratamiento de los restos. A partir de ahora, las labores forenses y arqueológicas seguirán de forma coordinada para completar la documentación de campo y la cadena de custodia de los materiales recuperados.
La aparición de las primeras evidencias vuelve a situar en el debate público local la importancia de la memoria histórica y la respuesta institucional y científica ante las fosas del pasado. Los próximos pasos marcarán el ritmo de la investigación y el tiempo necesario para que las familias de las víctimas puedan disponer de información más concreta sobre los restos localizados.