La provincia de Ourense se volcó este miércoles en la observación del eclipse solar que, en algunos enclaves, coincidió con temperaturas que rondaron los 40 ºC. Desde las cumbres de Valdeorras hasta los viñedos del Ribeiro, y pasando por los valles de O Carballiño, la Baixa Limia y Monterrei, numerosos ourensanos y visitantes siguieron el fenómeno que ofreció grados distintos de visibilidad según el punto geográfico.
Concentraciones y ambiente en Montealegre
En la cima de Montealegre, un millar de personas se congregaron para presenciar la ocultación del Sol. La organización y los voluntarios instalaron telescopios y puntos de observación, y durante los minutos previos el nerviosismo fue patente ante el avance de la Luna sobre el disco solar. José Antonio Álvarez, de la Asociación Astronómica, dirigió las explicaciones y supervisó uno de los tres telescopios dispuestos estratégicamente en la loma, formando una fila de espectadores que aguardaban su turno para mirar a través de las lentes.
El calor fue una constante: «hace mucho calor, pero cuando esté el eclipse en su totalidad igual nos ponemos chaqueta», comentó Álvarez mientras se acercaba la fase máxima en Montealegre. El ambiente adquirió un tono especial con la progresiva pérdida de luz, y los asistentes describieron un paisaje bañado por un color áureo que evocó leyendas locales sobre el nombre de la ciudad.
Visibilidad desigual en la provincia
La experiencia no fue homogénea en todo el territorio. En la estación de montaña de Manzaneda, donde la expectación era también alta, la meteorología jugó en contra y las nubes impidieron disfrutar del fenómeno en su totalidad. Aun así, muchos participantes valoraron los momentos previos a bordo de los telesillas, una circunstancia poco habitual que ofreció otra perspectiva del evento.
«Look at those shadows! — Mirad esas sombras!» — Ryan Des, visitante de Nottingham, a dos minutos de que la montaña oscureciera.
En los miradores de Valdeorras se registró igualmente gran afluencia, con escenas similares a las vividas en Montealegre: asistentes provistos de gafas de protección y telescopios, explicaciones de voluntarios y aficionados a la astronomía, y comentarios sobre la intensidad del calor en pleno agosto. No faltaron advertencias de seguridad: a escasos minutos de la ocultación máxima, un voluntario de protección civil alertó por radio de personas observando sin gafas protectoras.
Temperatura y contexto estival
Lo que no falló en Ourense fue el sol y el calor que caracterizan el mes de agosto en la provincia. La observación del eclipse coincidió con valores térmicos que rondaron los 40 grados en varios puntos, lo que condicionó la estancia de quienes permanecieron en miradores y cumbres. A pesar de las altas temperaturas, la ilusión por el fenómeno fue prácticamente unánime entre participantes locales y visitantes.
| Localidad / enclave | Observaciones |
|---|---|
| Montealegre | Un millar de personas; tres telescopios; alta expectación |
| Manzaneda | Gran afluencia pero nubes impidieron la visión completa; telesillas usados por muchos asistentes |
| Valdeorras | Miradores con elevada concurrencia y seguimiento del fenómeno |
El fenómeno dejó imágenes y sensaciones que combinaron el carácter científico y divulgativo con la dimensión festiva de reunirse al aire libre para un suceso astronómico de amplio alcance. La participación de aficionados, asociaciones astronómicas y voluntarios de protección civil contribuyó a que la experiencia, pese a la desigual visibilidad según el punto, fuera organizada y segura en líneas generales.
En definitiva, Ourense vivió una tarde de agosto marcada por un acontecimiento poco habitual y por condiciones meteorológicas extremas para la época, con temperaturas que reforzaron la sensación de un verano intenso mientras la provincia miraba al cielo.