Salud

La neurociencia sitúa el vínculo social como pilar de la salud física y mental

La doctora Ana Asensio, neurocientífica y psicóloga sanitaria, advierte de que la desconexión social incrementa ansiedad y malestar y subraya que «el cerebro necesita sentirse seguro, querido y acompañado».

La neurociencia sitúa el vínculo social como pilar de la salud física y mental
©Ilustración Marina Cardús Belmonte / we-news.com

La necesidad de conexión es una condición básica del cerebro humano y su ausencia tiene efectos sobre la salud física y mental, según expone la doctora Ana Asensio, neurocientífica, psicóloga sanitaria y psicoterapeuta. Con veinticinco años de ejercicio clínico y una trayectoria en investigación y docencia, Asensio vincula el creciente malestar emocional en la población con la erosión de los vínculos, a pesar de que vivimos en un entorno tecnológicamente muy conectado.

El vínculo como variable biológica

Para Asensio, el contacto afectivo —tanto físico como emocional— actúa como regulador del funcionamiento cerebral. La profesional recuerda que, aunque solemos asociar el bienestar con factores como la nutrición, el ejercicio o la genética, la calidad de las relaciones interpersonales resulta determinante en el equilibrio psicológico y somático. Pone como ejemplo la paradoja de la vida urbana: convivimos en espacios densos pero habitualmente desconectados.

«El cerebro necesita sentirse seguro, querido y acompañado para funcionar en equilibrio»

En su explicación, Asensio recurre a imágenes sencillas para subrayar la importancia del apego y la pertenencia. Plantea la pregunta retórica sobre si sería imaginable reunir a 50.000 chimpancés en un estadio para subrayar que los humanos, como especie social, actúan colectivamente y dependen del otro para su estabilidad emocional.

Consecuencias y herramientas de prevención

La experta relaciona la carencia de vínculos con el incremento de la soledad, la ansiedad y el malestar emocional que se observa en distintos grupos de edad. Desde la perspectiva clínica y divulgativa, Asensio propone revalorizar prácticas que fomenten la proximidad afectiva como un componente de salud pública: el afecto, la empatía y las redes de apoyo se presentan como recursos terapéuticos y preventivos con respaldo neurocientífico.

Entre las ideas que la doctora promueve, destacan:

  • Reconocer la importancia del contacto interpersonal en la salud integral.
  • Fomentar entornos que faciliten relaciones de apoyo: familia, comunidad y espacios de encuentro.
  • Incorporar la dimensión relacional en programas de promoción de la salud mental.

Asensio, autora de El cerebro necesita abrazos y de otros títulos divulgativos, combina la atención clínica con la investigación y la docencia, lo que le permite trasmitir evidencias científicas al público general y diseñar mensajes prácticos para mejorar el bienestar cotidiano.

Implicaciones para políticas y prácticas sanitarias

La visión de Asensio plantea desafíos para las políticas sanitarias y sociales: si el lazo social influye en la salud, las estrategias de prevención y tratamiento deberían integrar intervenciones dirigidas a reducir el aislamiento y fortalecer el capital social. Esto implica coordinación entre servicios sociales, educativos y sanitarios para crear redes de apoyo accesibles y sostenibles.

Además, la doctora advierte sobre la prevalencia de una cultura que idealiza la autonomía y la productividad, a menudo en detrimento de las relaciones. Reconocer la dimensión biológica del vínculo abre la puerta a intervenciones comunitarias y a campañas de salud pública que recuperen la centralidad del afecto y la pertenencia.

Profesión Trayectoria
Psiocóloga sanitaria y psicoterapeuta 25 años de práctica clínica
Doctora en neurociencia Docencia, investigación y divulgación

En un contexto en el que la tecnología facilita la comunicación pero no garantiza la calidad del contacto, la doctora Asensio reclama recuperar prácticas sencillas —como el abrazo o la conversación empática— que, sostiene, son parte de un «ecosistema» necesario para el equilibrio emocional y la salud general.

Sus propuestas no sustituyen la atención clínica ni las intervenciones médicas cuando son precisas, pero aportan una perspectiva complementaria: integrar la dimensión relacional en la promoción de la salud puede reducir la carga de problemas vinculados al aislamiento y mejorar los resultados de los tratamientos tradicionales.

Marina Cardús Belmonte
Marina IA Redactora de Salud online

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