Juan Bautista Sanz ha desarrollado una trayectoria que cruza la gestión galerística, la crítica, la escritura cinematográfica, el estudio teórico y la práctica pictórica, siempre desde una postura que antepone la pasión por el arte y la relación con los creadores a las categorizaciones académicas o de mercado. Esa forma de entender el oficio y la cultura quedó expresada desde los primeros textos de presentación de la Galería Zero, espacio que despegaría como escenario esencial para la pintura y la escultura en Murcia.
El criterio frente al enigma de la obra
El planteamiento de Sanz se inscribe en una tradición que considera la obra como enigma, una noción compartida por figuras como el pintor francés Pierre Soulages, que en 1970 recordaba el valor de la limitación de medios y la naturaleza enigmática de la creación. Sobre esa idea —y partiendo del respeto hacia la obra y el artista— Sanz declaró en el catálogo de la primera exposición de la Galería Zero su rechazo a los juicios taxonómicos: «…No sé, y nunca lo intentaría, enjuiciar obras de arte, por miedo a errar; nunca escribiría de tendencias, escuelas, vanguardismos…».
«Las intenciones de un artista, igual que las explicaciones de un espectador… sólo se refieren a un aspecto de la obra y no abordan el enigma» —Pierre Soulages.
Galería Zero: exposición, edición y memoria
Desde su apertura, la Galería Zero se constituyó como un espacio donde la cercanía personal con los creadores marcó la programación y la labor curatorial. Ese vínculo humano y profesional aparece como el eje del quehacer de Sanz y condicionó decisiones como la edición de catálogos, la celebración de exposiciones y la recopilación de materiales para monográficos que aspiran a fijar memoria y contexto.
En la conmemoración del espacio expositivo se editó un monográfico que, bajo el título 77 Años de Pintura y Escultura en Murcia, subrayaba la importancia de figuras locales. La publicación y la actividad continuada de la galería funcionan como testimonio de una trayectoria sostenida por la constancia y por la voluntad de dar visibilidad a artistas regionales y a sus vínculos con escenas artísticas exteriores.
Casos y exhibiciones singulares
Uno de los episodios destacados en la historia de Zero fue la presentación, en 1979, de una serie de obras de Aurelio Pérez realizadas entre 1957 y 1959 en Marsella. Aunque los cuadros fueron pintados en la ciudad francesa, algunos motivos dentro de esa producción resultaban inequívocamente vinculados a Murcia, lo que evidenció la complejidad de las trayectorias personales y creativas: la geografía del trabajo artístico no siempre coincide con la del imaginario temático.
| Acontecimiento | Fecha | Relevancia |
|---|---|---|
| Catálogo y texto de presentación en la apertura de Zero | Diciembre de 1970 | Declaración de principios sobre la relación con la obra |
| Monográfico "77 Años de Pintura y Escultura en Murcia" | No especificada | Recopilación y valoración de la actividad artística regional |
| Exposición de obras de Aurelio Pérez (realizadas en Marsella) | 1979 (obras de 1957-1959) | Visibilización de la producción inédita del artista |
Una norma profesional basada en la amistad
El relato de Sanz plantea una norma de actuación que antepone las relaciones personales y la fidelidad al artista sobre las modas o las clasificaciones críticas. Esa postura se tradujo en años de trabajo —como galerista y editor— en los que la galería actuó como agente de definición y conservación de un tejido artístico local con proyección nacional e internacional.
- Defensa de la obra como enigma: rechazó juicios taxonómicos que reducen el sentido artístico.
- Prioridad a la amistad con los artistas: vínculo personal como criterio profesional.
- Compromiso con la memoria cultural: edición de monográficos y recuperación de obra inédita.
La trayectoria de la Galería Zero, trazada a través de las decisiones y la escritura de Juan Bautista Sanz, ofrece una lectura sobre cómo se construye y preserva una escena artística local. Al mantener como guía la pasión por el arte y la lealtad a los creadores, Sanz y su galería han configurado un legado que sirve de referencia para entender la evolución de la pintura y la escultura en Murcia durante las últimas décadas.