Un proyecto de restauración marina en Tenerife pretende recuperar las praderas de sebadal, ecosistemas clave para la fauna costera de Canarias que han sufrido una fuerte regresión por la presión humana y la contaminación. La iniciativa, impulsada por la organización conservacionista Innoceana, consiste en la extracción y posterior plantación de semillas de seba para repoblar zonas que han perdido densidad.
Un método que copia a los bosques
El procedimiento, tal y como lo explica el promotor del proyecto, reproduce la lógica de la restauración forestal: se recogen semillas de praderas sanas y se trasplantan a áreas degradadas para favorecer la recolonización y la recuperación del hábitat. «Es como ayudar con más árboles a un bosque que está enfermo», afirma Carlos Mallo, fundador de Innoceana y reconocido en 2025 con el Premio Medioambiental Goldman, conocido como el «Nobel verde».
Importancia ecológica y social
Los sebadales, que se desarrollan sobre bancos de arena, desempeñan funciones esenciales en el litoral canario. Actúan como refugio para numerosas especies, en particular para los estados juveniles de peces, razón por la que Mallo los describe como la «guardería» de la fauna marina. Además, contribuyen a la retención de sedimento y a la captura de dióxido de carbono, ofreciendo servicios ecosistémicos que repercuten en la calidad del agua y en la actividad pesquera local.
- Protección de crías: sirven de refugio para individuos juveniles frente a depredadores.
- Regulación sedimentaria: ayudan a fijar sedimentos y reducir la erosión del fondo marino.
- Secuestro de carbono: contribuyen a la captura de CO2 en el ambiente costero.
«Una de mis mayores causas ha sido darlos a conocer, porque hay gente que vive de espaldas al mar y de lo que les da»
Trayectoria del impulsor
Carlos Mallo, ingeniero civil de formación, se trasladó a Tenerife en 2014 para trabajar en el proyecto del anillo insular, lo que le permitió conocer de primera mano los fondos marinos canarios y constatar la extensión del problema en las praderas de seba. Con el tiempo dejó su carrera profesional para fundar Innoceana y dedicar su trabajo a la conservación de estos hábitats. Su trayectoria incluye la movilización contra el proyecto del puerto de Fonsalía, previsto sobre la Zona de Especial Conservación (ZEC) Teno-Rasca, y que logró frenar.
Acciones y alcance del proyecto
La iniciativa de trasplante de semillas recoge material reproductivo en praderas con buena densidad de seba y lo planta en áreas donde la cobertura ha disminuido. Aunque el procedimiento es complejo y exige protocolos de manejo del material biológico y selectividad de las zonas receptoras, se enmarca dentro de las técnicas de restauración activas que buscan acelerar procesos naturales de recuperación.
El proyecto tiene además un componente divulgativo: Mallo subraya la necesidad de acercar el conocimiento sobre estos «ecosistemas ingenieros» a la población insular, porque la falta de sensibilidad respecto al medio marino dificulta su conservación. En Canarias, donde la economía y la cultura están estrechamente ligadas al mar, la protección de los sebadales adquiere una dimensión social y económica además de ecológica.
| Función | Beneficio |
|---|---|
| Refugio de juveniles | Aumenta la supervivencia de peces y otros invertebrados |
| Retención de sedimento | Mejora la calidad del fondo y reduce la turbidez |
| Secuestro de carbono | Contribuye a la mitigación del cambio climático |
Limitaciones y retos
Aunque la extracción y trasplante de semillas pueden favorecer la regeneración local, la recuperación a gran escala depende también de medidas complementarias: reducir vertidos y la contaminación, gestionar la presión pesquera y controlar actividades costeras que dañen el hábitat. Mallo y su organización insisten en que sin acciones integradas de gestión litoral los logros de restauración podrían verse limitados.
La distinción internacional recibida por Mallo en 2025 pone de relieve la dimensión y la visibilidad del problema, y sitúa a Canarias en el mapa de iniciativas de conservación marina que buscan mantener la biodiversidad y los servicios ecosistémicos del litoral. La campaña de Innoceana representa, por ahora, una intervención puntal pero simbólica en la protección de praderas que sostienen buena parte de la vida marina de las islas.