El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha revisado a la baja el crecimiento del producto interior bruto (PIB) de 2025, situándolo en el 2,6%, y ha actualizado las cifras de años previos, en una señal de que la expansión económica española pierde impulso en el horizonte inmediato. La revisión se produce en un momento en el que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) anticipa ya un parón en 2026, con la economía doméstica mostrando tensiones que no se reflejan por completo en los agregados macroeconómicos.
Principales cambios en las cifras oficiales
Según los datos divulgados por el INE, las modificaciones respecto a las estimaciones previas son las siguientes:
- PIB 2025: revisado a la baja hasta el 2,6% (dos décimas menos que la estimación anterior).
- PIB 2024: elevado en dos décimas hasta el 3,7%.
- PIB 2023: revisado una décima a la baja hasta el 2,4%, considerado definitivo por el organismo.
El ajuste de 2025 se debe, principalmente, a una menor aportación de la demanda interna —consumo e inversión—, que reduce su contribución en un punto porcentual hasta el 3,4%. En particular, el consumo de los hogares se recorta tres décimas, hasta el 3,1%.
Comercio exterior y formación de capital
La demanda externa también resta en la revisión: la aportación neta de exportaciones e importaciones se reduce en una décima, hasta 0,8 puntos frente a los 0,7 anteriores. El INE refleja una desaceleración de las exportaciones hasta el 2,6%, en contraste con la estimación de marzo del 3,6%. Las importaciones crecieron un 5,5%, frente al 6,2% inicialmente previsto.
Asimismo, la variación de la formación bruta de capital fijo —un indicador que incorpora inversión en bienes de equipo y vivienda— se estima ahora en el 5,4%, frente al 5,8% calculado anteriormente, alteración que el INE atribuye a la revisión de precios de la vivienda.
| Año | Revisión INE (última) | Estimación previa |
|---|---|---|
| 2023 | 2,4% | 2,5% (previo) |
| 2024 | 3,7% | 3,5% (previo) |
| 2025 | 2,6% | 2,8% (previo) |
Impacto sobre las familias y el mercado laboral
La revisión confirma una divergencia entre la macroeconomía —en la que España figura en los primeros puestos de crecimiento dentro de la Unión Europea— y la situación de las economías domésticas. El empleo continúa creciendo, si bien la calidad del empleo sigue siendo motivo de preocupación, y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares persiste desde la pandemia, según el análisis recogido en la información.
Otros factores estructurales subrayados por analistas e instituciones son el fuerte ascenso de la carga fiscal respecto a otros países desarrollados, la desaceleración en la recuperación de la productividad y el impacto creciente del coste de la deuda sobre las cuentas públicas.
«España no va como una moto, sino que va como un cohete»
La frase pronunciada por el presidente del Gobierno ha servido en algunos análisis como epígrafe de la discusión sobre la percepción oficial de la situación económica frente a las dificultades que afrontan los hogares.
La combinación de una revisión a la baja del crecimiento esperado para 2025 y las advertencias de la Airef sobre un posible parón en 2026 sitúan al Gobierno y a los agentes económicos ante la necesidad de calibrar políticas que sostengan la demanda interna, mejoren la calidad del empleo y afronten los retos de productividad y sostenibilidad fiscal. Las próximas revisiones y los datos de actividad y empleo en los próximos trimestres serán claves para confirmar si la economía española logra sortear ese frenazo anticipado.