El Ayuntamiento de Gijón ha puesto en marcha una instalación experimental diseñada para reducir la llegada de carabelas portuguesas (Physalia physalis) a la línea de costa. El dispositivo, de flotación y apariencia similar a las barreras utilizadas en la contención de vertidos marinos, se desplegó en la dársena de Poniente la pasada semana y permanecerá en pruebas para evaluar su eficacia.
Un problema estival con impacto en la seguridad
La presencia de carabelas en el litoral cantábrico se repite cada verano y conlleva riesgos para bañistas y paseantes. El contacto con los tentáculos de estos organismos coloniales provoca dolor intenso, inflamación, prurito y puede desembocar en síntomas generales como náuseas, espasmos y, en casos más graves, dificultades respiratorias. Ante esta realidad, el Consistorio gijonés ha decidido probar una solución preventiva en lugar de limitarse a actuaciones reactivas en la franja de arena.
Proyecto y alianzas
La iniciativa forma parte del proyecto denominado PHYSALIA 2026, impulsado con la colaboración de varias entidades científicas y ambientales. Durante la presentación del dispositivo en la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA), el concejal responsable del área destacó la intención de avanzar en prevención frente a este fenómeno.
«Nuestra intención es ir un paso por delante»
En el marco del proyecto participan el Ayuntamiento de Gijón, el BIOPARC Acuario de Gijón, la Universidad de Oviedo, el Instituto Oceanográfico Español y la Autoridad Portuaria local, organismos que han aportado conocimientos sobre biología marina, dinámica costera y logística para la instalación.
| Entidad | Ámbito |
|---|---|
| Ayuntamiento de Gijón | Promotor y coordinación municipal |
| BIOPARC Acuario de Gijón | Asesoramiento biológico |
| Universidad de Oviedo | Investigación y análisis |
| Instituto Oceanográfico Español | Estudios oceanográficos |
| Autoridad Portuaria de Gijón | Soporte técnico y logístico |
Funcionamiento y perspectivas
La barrera es un sistema flotante dispuesto en el agua que pretende desviar o retener las masas de carabela antes de que puedan alcanzar la franja de baño. Su diseño es comparable al empleado en la contención de mareas negras, si bien su objetivo es biomarino: impedir el arribo de organismos gelatinousos que suponen un riesgo sanitario.
- Periodo de ensayo: pruebas iniciadas la pasada semana en la dársena de Poniente.
- Evaluación: se analizará la eficacia del dispositivo y su viabilidad para extenderlo a otros arenales afectados.
- Colaboración: participación conjunta de administraciones y centros científicos.
Los responsables municipales han indicado que, en función de los resultados del ensayo, se valorará la posibilidad de instalar el sistema en otras playas que experimenten arribazones frecuentes. El objetivo declarado es reducir la exposición de la población al riesgo y evitar el cierre de arenales por la presencia masiva de estos organismos.
Contexto científico y limitaciones
Si bien las barreras flotantes pueden frenar el desplazamiento superficial de organismos, su rendimiento depende de factores oceanográficos como corrientes, viento y mareas, así como de la propia biología de la carabela, que puede fragmentarse o desplazarse en capas distintas de la columna de agua. Por ello, el proyecto PHYSALIA 2026 incluye seguimiento y evaluación científica para determinar su eficacia real y posibles impactos colaterales en el entorno marino.
La experiencia de Gijón servirá como prueba piloto para otras localidades del litoral norte que enfrentan problemas similares en verano. La combinación de prevención, vigilancia científica y comunicación a la ciudadanía se señala como la vía para reducir riesgos sin perjuicio de la actividad marítima y recreativa.
El Ayuntamiento mantendrá la información pública sobre el progreso de las pruebas y los criterios que se empleen para decidir una posible ampliación del sistema a más playas.