Un estudio del Karolinska Institutet publicado en la revista Journal of Internal Medicine ha observado que las personas de 60 años o más que mantienen intervalos diarios de ayuno prolongados presentan una acumulación más rápida de enfermedades crónicas que quienes comen con menor separación temporal entre ingestas.
Datos y alcance del estudio
La investigación se basó en datos de 2.981 participantes de al menos 60 años al inicio del seguimiento, que fueron monitorizados durante un periodo máximo de 15 años. Los autores compararon distintos patrones de tiempo entre comidas, clasificando el intervalo más largo durante un día habitual en rangos concretos. En líneas generales, hallaron que las personas cuyo intervalo diario más prolongado oscilaba entre 14 y 24 horas acumulaban enfermedades crónicas con mayor rapidez que quienes mantenían intervalos de 6 a 11,5 horas.
La asociación se observó tanto en el recuento total de enfermedades crónicas como en subgrupos concretos, entre ellos las enfermedades cardiovasculares y las neuropsiquiátricas. Además, el efecto fue más marcado en los participantes de más edad, particularmente en los mayores de 78 años.
Interpretación y recomendaciones
Los autores advierten que el ayuno intermitente —entendido como extensos periodos sin ingesta entre comidas— no es una estrategia universal ni exenta de riesgos en poblaciones mayores. El trabajo sugiere que aplicar protocolos de ayuno sin supervisión o adaptar periodos de ayuno prolongados a personas de edad avanzada podría tener consecuencias negativas sobre la acumulación de comorbilidades.
Especialistas consultados en el contexto del artículo recuerdan que las prácticas nutricionales deben individualizarse. En ese sentido, el estudio subraya la necesidad de prudencia y de considerar factores como el estado nutricional, la presencia de enfermedades previas y la fragilidad asociada a la edad.
«Roncar es común, pero no es normal y puede influir en tu salud respiratoria y en tu corazón»
La cita extraída de la cobertura informativa original, atribuida al cardiólogo José Abellán, pone de manifiesto que cuestiones relacionadas con el sueño y la respiración también pueden interaccionar con la salud cardiovascular, un aspecto vinculado a los hallazgos del estudio.
Implicaciones para salud pública y clínica
Los resultados obligan a plantear varias consideraciones en salud pública y práctica clínica:
- Reevaluar recomendaciones generales sobre ayuno intermitente en personas mayores.
- Promover evaluaciones nutricionales y seguimiento médico antes de iniciar regímenes con periodos prolongados sin ingesta.
- Integrar el factor edad y la presencia de comorbilidades al decidir la idoneidad de protocolos de ayuno.
Asimismo, los autores señalan la necesidad de investigaciones adicionales que exploren mecanismos biológicos y posible causalidad, así como estudios que determinen si ajustar el patrón de ingesta mejora el pronóstico en poblaciones envejecidas.
| Aspecto | Hallazgo |
|---|---|
| Tamaño de la muestra | 2.981 participantes (≥60 años) |
| Duración del seguimiento | Hasta 15 años |
| Intervalos comparados | 6–11,5 h vs 14–24 h |
| Resultados asociados | Mayor acumulación de enfermedades crónicas, cardiacas y neuropsiquiátricas |
En conclusión, aunque el ayuno intermitente puede ofrecer beneficios en determinados contextos y para algunas personas, este estudio insta a la cautela en mayores de 60 años, especialmente en aquellos de edad avanzada o con factores de riesgo. Las decisiones sobre modificaciones dietéticas significativas deberían tomarse siempre con supervisión profesional para evitar un posible empeoramiento de la salud a largo plazo.