Un trabajo publicado en 2025 dentro del marco del ensayo PREDIMED detecta una asociación entre un consumo elevado de aceite de oliva virgen extra (AOVE) y una menor probabilidad de sufrir un conjunto de complicaciones cardiovasculares en población con riesgo elevado. El estudio subraya que el efecto favorable emerge cuando el AOVE forma parte de un patrón alimentario estable y saludable, y no como un factor aislado.
Qué aporta el AOVE más allá de las calorías
Los autores del análisis ponen el acento en componentes del AOVE distintos a la mera fracción grasa: el ácido oleico y especialmente los polifenoles, compuestos bioactivos que han sido objeto de atención por su potencial para modular la inflamación y proteger el sistema cardiovascular. Según el estudio, su presencia en la dieta habitual puede contribuir a un perfil cardiometabólico más favorable.
Resultados centrales del análisis
El trabajo evaluó a personas con elevado riesgo cardiovascular mediante medidas dietéticas repetidas durante el seguimiento. Los investigadores observaron que una mayor ingesta de AOVE, caracterizado por su contenido en polifenoles, se relacionó con una probabilidad inferior de presentar un conjunto de sucesos adversos cardiovasculares. Entre los eventos considerados figuran:
- infarto de miocardio,
- ictus,
- insuficiencia cardiaca,
- fibrilación auricular,
- muerte de causa cardiovascular.
El estudio no plantea que el AOVE sea una panacea individual, sino que su beneficio parece depender del contexto dietético y del control de otros factores de riesgo como el colesterol, la glucemia, la presión arterial y el peso corporal.
Interpretación práctica para la población
Los especialistas que han analizado estos hallazgos insisten en que la valoración de un alimento ha de hacerse dentro del conjunto de la dieta. El AOVE suele sustituir a grasas menos saludables en la cocina y en los aliños, y ese cambio en la composición de la grasa dietética puede influir positivamente en parámetros metabólicos y vasculares cuando se acompaña de una mayor presencia de verduras, legumbres, frutos secos y pescado.
| Elemento | Implicación |
|---|---|
| AOVE | Fuente de ácido oleico y polifenoles; puede contribuir a menor riesgo cardiovascular dentro de un patrón saludable |
| Patrón alimentario | Determinante clave: frutas, verduras, legumbres y pescado potencian el efecto |
| Factores metabólicos | Colesterol LDL, glucemia, insulina y presión arterial modulan el beneficio |
Limitaciones y contexto científico
El análisis proviene de un ensayo con seguimiento repetido de la dieta, lo que refuerza la fiabilidad de las medidas alimentarias, pero la asociación observada no equivale a una prueba definitiva de causalidad por sí sola. Los autores advierten que el resultado debe interpretarse en el marco de la evidencia acumulada: la ventaja del AOVE aparece más clara cuando integra una alimentación estructurada y mantenida en el tiempo.
Desde la perspectiva de salud pública, el hallazgo refuerza recomendaciones ampliamente aceptadas: promover patrones alimentarios mediterráneos o similares, reducir el consumo de grasas saturadas y procesadas, y priorizar alimentos de origen vegetal. A escala individual, la sustitución de grasas menos favorables por AOVE puede ser una medida simple y aplicable, siempre que vaya acompañada de control de otros factores de riesgo y de cambios sostenibles en el estilo de vida.
En suma, el estudio incorpora nuevas evidencias a la discusión sobre el papel de las grasas en la salud cardiometabólica y resalta que el beneficio del AOVE radica tanto en sus componentes bioactivos como en su encaje en un patrón dietético global y en la gestión de los factores de riesgo.