Madrid. El Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada ha pedido una revisión urgente del marco regulatorio europeo de telecomunicaciones al considerar que la actual estructura fragmentada del mercado impide generar operadores con la escala necesaria para competir en la economía digital global.
Diagnóstico: fragmentación y falta de escala
En un informe presentado esta semana, el think tank sostiene que Europa enfrenta un problema estructural de atomización del sector, donde conviven un gran número de compañías con alcance principalmente nacional. Esta configuración, según el análisis, limita la capacidad financiera y la eficiencia necesarias para sostener inversiones de largo plazo en redes de nueva generación, inteligencia artificial, cloud, ciberseguridad y computación en el borde.
El Instituto subraya que la competencia ya no puede analizarse únicamente desde una óptica nacional porque las empresas europeas compiten frente a actores de Estados Unidos y Asia que operan con escalas mucho mayores y ecosistemas industriales más integrados.
«Europa no tiene un problema de talento ni de ambición tecnológica. Tiene un problema de escala y de eficiencia regulatoria. Sin operadores capaces de invertir al ritmo que exige la economía digital, la soberanía tecnológica europea corre el riesgo de quedarse en una aspiración política sin suficiente base industrial», dijo Jesús Sánchez Lambás, vicepresidente ejecutivo del Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada.
Implicaciones: inversión, innovación y soberanía
El Instituto relaciona la fragmentación y la intensidad regulatoria con menores incentivos para invertir e innovar. Un mercado excesivamente atomizado, afirman sus autores, reduce la posibilidad de generar economías de escala y de ejecutar planes industriales de alto coste y largo horizonte temporal, necesarios para infraestructuras críticas.
La advertencia enlaza con el debate sobre soberanía digital en Europa: sin operadores con mayor dimensión transfronteriza y mayor capacidad inversora, la capacidad de Europa para garantizar control tecnológico sobre elementos clave de la infraestructura digital podría verse limitada a largo plazo.
- Necesidad de operadores con mayor escala y capacidad financiera.
- Revisión urgente del marco regulatorio para facilitar integración transfronteriza.
- Prioridad en inversión en redes de nueva generación, IA, cloud y ciberseguridad.
Comparativa cualitativa de mercados
| Región | Característica principal |
|---|---|
| Estados Unidos / China / India | Pocos grupos de gran dimensión; mayor capacidad financiera y ecosistemas integrados |
| Europa | Número elevado de operadores nacionales con menor escala y estructuras locales |
Consecuencias para la política y el sector
El diagnóstico del Instituto plantea un desafío directo para responsables políticos y reguladores europeos: cómo compatibilizar objetivos de competencia y protección del mercado con la necesidad de crear agentes capaces de asumir grandes ciclos tecnológicos. La tensión entre mantener mercados abiertos y evitar excesiva fragmentación regulatoria figura como el dilema central.
Para las empresas del sector, la recomendación implica explorar fórmulas de consolidación transfronteriza y modelos de cooperación industrial que permitan reunir capacidad inversora y operar en un mercado global. Para los gobiernos, supone estudiar cambios normativos que reduzcan trabas a la escala sin renunciar a salvaguardas de competencia y protección del consumidor.
El Instituto no atribuye la falta de avance tecnológico a carencias de talento o ambición, sino a la ausencia de una masa crítica industrial que permita acelerar inversiones y mantener capacidades estratégicas. Ese enfoque coloca en el centro del debate la reforma regulatoria como palanca para reforzar la posición europea en la economía digital.
El documento ha abierto ya el debate entre analistas y responsables públicos sobre el equilibrio entre regulación y capacidad industrial, un tema que previsiblemente ocupará agendas de política económica en los próximos meses.