Bangkok/Seúl. El auge de la inteligencia artificial impulsará durante años el crecimiento económico de Corea del Sur, aunque comporta riesgos financieros y de mercado, según declaraciones recogidas por la agencia Yonhap durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Bangkok.
Inversiones multimillonarias y previsión al alza
El Gobierno surcoreano anunció en junio una batería de proyectos destinados a reforzar su liderazgo tecnológico, con inversiones regionales que suman al menos 1.461 billones de wones —equivalentes a unos 947.000 millones de dólares— en semiconductores, inteligencia artificial física y centros de datos. Ese esfuerzo, unido al incremento de la demanda de chips vinculada a la IA, ha llevado al FMI a revisar al alza la perspectiva de crecimiento para Corea del Sur en 2026, desde un 2,6 % hasta un 3,3 %.
En ese contexto, Choi Ji-young, director ejecutivo para la circunscripción de Asia y el Pacífico en el FMI, subrayó la naturaleza a largo plazo de los proyectos de infraestructura digital y el impacto sostenido de la inversión en IA.
«Construir centros de datos de IA lleva mucho tiempo, potencialmente unos 10 años. La inversión apenas ha comenzado, y es poco probable que estos proyectos fracasen en un par de años y hagan que esa inversión pierda sentido»
Riesgos financieros y vulnerabilidades
Sin embargo, el propio responsable del FMI advirtió de riesgos asociados a una concentración demasiado elevada en este motor de crecimiento. Entre las potenciales consecuencias que mencionó figuran una corrección bursátil, ajustes de la cuenta corriente y efectos adversos para las empresas si el impulso de la IA se debilita. Estas observaciones cobran especial relevancia tras la volatilidad reciente del índice Kospi, principal marcador bursátil surcoreano.
La advertencia del FMI combina dos lecturas: por un lado, reconoce el potente efecto multiplicador de la inversión tecnológica sobre la actividad y la productividad; por otro, apunta a la necesidad de mecanismos que atenúen el impacto de episodios de incertidumbre sobre precios de activos y flujos externos.
Instrumentos de protección
En reuniones bilaterales al margen del evento, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, se refirió al proyecto surcoreano de crear en 2027 un «Fondo para el Futuro», financiado con ingresos fiscales extraordinarios procedentes del sector de semiconductores. Georgieva consideró que ese instrumento podría servir de colchón frente a futuras fluctuaciones económicas, aunque la información conocida no detalla todavía la estructura ni la gobernanza del fondo.
- Inversión anunciada: 1.461 billones de wones (unos 947.000 millones de dólares).
- Revisión de crecimiento 2026: del 2,6 % al 3,3 % según el FMI.
- Horizonte de proyectos: construcción de centros de datos con horizonte de hasta 10 años, según el FMI.
Implicaciones para la economía global y regional
La apuesta surcoreana por la IA y la cadena de valor de semiconductores refuerza a Asia como motor de crecimiento mundial y constituye un importante estímulo para sectores vinculados a la inversión en capital físico, infraestructura energética y logística. No obstante, la acumulación de inversión en un número limitado de sectores puede aumentar la exposición a shocks sectoriales, especialmente si surgen perturbaciones tecnológicas, cambios en la demanda global o tensiones geopolíticas que afecten a la cadena de suministro.
El equilibrio entre aprovechar las oportunidades de la IA y gestionar las nuevas vulnerabilidades marcará la trayectoria económica de Corea del Sur en los próximos años. La propuesta del «Fondo para el Futuro» apunta en la dirección de dotar a la política económica de un instrumento contracíclico, pero su eficacia dependerá de cómo se diseñen las reglas de acumulación y uso de esos recursos.
La combinación de una previsión de crecimiento al alza y la advertencia sobre riesgos financieros ilustra el doble desafío que plantean las transformaciones tecnológicas: amplifican el potencial de crecimiento, pero exigen herramientas fiscales y macroprudenciales sólidas para contener los efectos adversos en episodios de tensión.