El cambio climático está provocando un impacto directo y creciente en la salud de las poblaciones urbanas del sur de Europa, según el primer informe del Lancet Countdown centrado en las ciudades europeas, coordinado por la Universidad de Heidelberg e ISGlobal. El documento destaca un aumento drástico de la mortalidad atribuible al calor y una intensificación de los riesgos ambientales que afectan de forma desproporcionada a los grupos más vulnerables.
Aumento de la mortalidad por calor y riesgos asociados
El informe pone de manifiesto que la mortalidad relacionada con el calor aumentó un 160,6% en las ciudades del sur de Europa durante el periodo analizado. Además, el peligro de incendios forestales fue el factor que más se incrementó en esa región, amplificando las amenazas para la salud pública y los servicios sanitarios locales.
Como parte del análisis, el estudio identifica a las ciudades como «primera línea» ante los efectos del calentamiento: presentan alta densidad de población, infraestructuras que retienen el calor y, en muchos casos, una insuficiente dotación de espacios verdes y capacidades de refrigeración. Esas características elevan la exposición de la ciudadanía a olas de calor, inundaciones, sequías y humos provenientes de incendios.
Situación en España
En España, el informe señala que Castellón registró el mayor aumento en la media anual de muertes por millón de habitantes relacionadas con el calor durante el periodo estudiado. Los autores subrayan que más de la mitad de la población española —25,8 millones de los 48,1 millones de habitantes— residía en 98 ciudades en 2023, lo que sitúa a un gran número de personas en entornos con mayor riesgo climático.
La concentración poblacional se acentúa en las principales urbes: alrededor del 40% de la población urbana vivía en Madrid, Barcelona y Valencia, mientras que el 27,5% habitaba en 16 ciudades grandes o extragrandes. Esa estructura demográfica incrementa la vulnerabilidad colectiva frente a los peligros ambientales vinculados al cambio climático.
El informe también destaca la estructura demográfica de la población urbana española: 5,2 millones de personas urbanas (el 20%) tenían más de 65 años y 3,5 millones (el 13%) eran menores de 15 años, lo que sitúa a un tercio de la población urbana en mayor riesgo ante olas de calor y otros efectos climáticos adversos.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Aumento mortalidad por calor (sur de Europa) | 160,6% |
| Población española en ciudades (2023) | 25,8 millones de 48,1 millones |
| Mayores de 65 en áreas urbanas | 5,2 millones (20%) |
| Menores de 15 en áreas urbanas | 3,5 millones (13%) |
Impacto desigual y oportunidades de acción local
El reporte subraya que los efectos del cambio climático dañan de forma más intensa a quienes ya presentan mayor vulnerabilidad: niños, personas mayores, trabajadoras y trabajadores al aire libre y comunidades con rentas más bajas. Sin embargo, también enfatiza que las ciudades poseen «oportunidades sustanciales» para medidas eficaces contra el calentamiento, debido a la capacidad de acción local sobre planificación urbana, espacios verdes, transporte y servicios comunitarios.
El documento encuentra que, aunque la acción local se está ampliando en Europa, esos esfuerzos aún no consiguen compensar el incremento de riesgos para la salud ligado al clima. La advertencia pide acelerar la adopción de políticas urbanas que reduzcan la exposición y fortalezcan la resiliencia sanitaria.
- Priorización de espacios verdes para mitigar el efecto isla de calor en zonas densas.
- Mejora de la infraestructura y sistemas de refrigeración y alerta dirigidos a grupos vulnerables.
- Planificación intersectorial que integre salud pública, urbanismo y gestión de emergencias.
El informe Lancet Countdown Europe, coordinado por la Universidad de Heidelberg e ISGlobal, plantea la necesidad de combinar medidas de mitigación del cambio climático con estrategias de adaptación en las ciudades para proteger la salud de la población, especialmente la más expuesta. En España, la elevada urbanización y la presencia de grandes concentraciones poblacionales en pocas metrópolis hacen particularmente urgente esa adaptación.
Ante este escenario, los responsables sanitarios y municipales afrontan el desafío de convertir la evidencia científica en políticas concretas que reduzcan la mortalidad por calor y los daños asociados a incendios e inundaciones, y que garanticen protección a los colectivos más frágiles.