Hallazgos y dimensiones del yacimiento
La última campaña de excavaciones en la cueva de Prado Vargas, situada en Cornejo dentro del complejo de Ojo Guareña (norte de Burgos), ha recuperado más de 1.500 piezas entre restos de fauna y herramientas líticas, según los datos aportados por el equipo que dirige el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).
Los trabajos se han centrado en el nivel 4D, atribuido a ocupaciones neandertales datadas en torno a los 46.000 años. En esta campaña se han excavado 32 metros cuadrados adicionales, lo que eleva la superficie total intervenida hasta los 140 m². Con ello, Prado Vargas se consolida entre los yacimientos en cueva con mayor superficie excavada dedicada a la ocupación neandertal.
Los restos y lo que revelan
La mayor parte de la información procede del conjunto faunístico y de la industria lítica recuperada. Entre los huesos y dientes aparecen ejemplares de jabalí, caballo, bisonte, uro, gamo y ciervo. Muchos restos muestran marcas de corte y percusión, especialmente en los huesos de las extremidades, indicadoras de actividades de despiezado y de la fractura de huesos largos para la extracción de tuétano.
En paralelo, el registro lítico ofrece una visión de las materias primas y técnicas empleadas: alrededor del 95 % de las piezas se ha fabricado en sílex y el resto en cuarcita y cuarzo. Predominan las lascas con filos sin retoque, junto con raederas, muescas y piezas denticuladas.
Instrumentos óseos y aprovechamiento de recursos
Entre los elementos que aportan información sobre tecnologías y actividades figuran fragmentos óseos utilizados como instrumentos de talla. Los investigadores destacan la presencia de los denominados
«retocadores de hueso», fragmentos de diáfisis largos empleados para modificar filos líticos, que aportan pistas sobre cómo los grupos neandertales transformaban y prolongaban la vida útil de sus herramientas.
- Superficie excavada: 140 m² (32 m² añadidos en la campaña).
- Materiales recuperados: más de 1.500 piezas entre fauna y herramientas.
- Materias primas líticas: ~95 % sílex; resto cuarcita y cuarzo.
Contexto arqueológico y científico
La excavación de Prado Vargas se realiza de forma sistemática desde 2016 y cuenta con la participación de cerca de una veintena de arqueólogos de universidades nacionales e internacionales, bajo la coordinación del CENIEH. El avance en la excavación del nivel 4D contribuye a ampliar la comparativa con otros conjuntos paleolíticos y a completar la secuencia de ocupación del complejo de Ojo Guareña.
El registro obtenido permite abordar preguntas clave sobre la organización de los grupos, su economía de subsistencia y el uso del espacio en contextos de cueva: qué especies cazaban, cómo procesaban las presas, qué materiales empleaban para fabricar herramientas y hasta qué punto reutilizaban elementos orgánicos para tareas específicas.
Implicaciones y proyección local
Además del valor científico, estos hallazgos refuerzan la importancia del patrimonio paleolítico y arqueológico de la provincia de Burgos. Prado Vargas, integrado en el mayor complejo kárstico y espeleológico de Ojo Guareña, consolida el papel de la comarca como escenario de referencia para estudios sobre neandertales en la península ibérica.
La continuidad de las campañas plantea retos de conservación, estudio y difusión que afectan tanto a instituciones científicas como al tejido local: la gestión del yacimiento, la protección del entorno y la compatibilización de la investigación con iniciativas de valorización patrimonial y turismo cultural son asuntos a coordinar en los próximos años.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Piezas recuperadas | Más de 1.500 |
| Superficie excavada | 140 m² |
| Campañas sistemáticas | Desde 2016 |
| Edad aproximada del nivel 4D | 46.000 años |
La documentación recuperada en Prado Vargas seguirá siendo objeto de análisis tafonómico, tecnológico y de zooarqueología para extraer información más precisa sobre cronología, pautas de comportamiento y relaciones con el entorno. Mientras tanto, el yacimiento confirma a Burgos como un territorio con vestigios fundamentales para comprender las últimas fases de la presencia neandertal en la península.