Quibdó —Chocó— afronta las consecuencias del terremoto del pasado 10 de agosto con una recuperación que, según actores internacionales, exige más que reconstruir infraestructura: reclama atender una deuda social y económica de décadas. En ese contexto, ONU Mujeres ha activado su experiencia en la ciudad y la región para articular respuestas que visibilicen las necesidades específicas de las mujeres y las niñas.
Presencia instalada y coordinación institucional
La agencia internacional, que lleva una década trabajando en Quibdó, informó que en las primeras horas posteriores al sismo trabajó de manera coordinada con autoridades locales, el Gobierno nacional, organizaciones de mujeres, actores comunitarios y el Sistema de las Naciones Unidas en Colombia. El objetivo ha sido garantizar que la respuesta humanitaria y las etapas iniciales de la reconstrucción consideren el impacto diferenciado que sufren las mujeres.
Impactos concretos sobre mujeres y niñas
El informe de la organización describe efectos que trascienden la pérdida material y evidencian vulnerabilidades estructurales. Entre los impactos señalados están:
- pérdida de viviendas;
- interrupción de clases y servicios de salud;
- pérdida de medios de vida e ingresos;
- incremento de las responsabilidades de cuidado;
- aumento de necesidades de atención psicosocial por alteraciones del sueño, angustia y preocupación constante.
| Área | Descripción |
|---|---|
| Vivienda | Pérdida y daño que obligan a soluciones temporales y afectan la seguridad y el bienestar. |
| Servicios | Suspensión de clases y atención en salud que interrumpe rutinas y acceso a prestaciones básicas. |
| Salud mental | Demanda creciente de atención psicosocial por cuadros de angustia y problemas para dormir. |
La organización advirtió que, aunque el impacto económico total en Chocó puede ser menor comparado con otras regiones, "
su afectación proporcional sería la más alta del país"; por ello, la respuesta debe ir más allá de volver a la situación previa al sismo y debe considerar las brechas históricas en el acceso a servicios y oportunidades.
Prioridades en la fase de recuperación
ONU Mujeres ha centrado su trabajo en dos líneas principales: asegurar que las necesidades específicas de mujeres y niñas se integren desde el inicio de la respuesta humanitaria y promover su protagonismo en las etapas de reconstrucción. La estrategia consignada incluye acompañamiento técnico y coordinación para activar rutas de protección, provisión de asistencia psicosocial y el respaldo a iniciativas locales lideradas por mujeres.
La situación en Quibdó plantea desafíos estructurales: los efectos del sismo exacerban desigualdades existentes y tensionan servicios que ya eran insuficientes. La pérdida de ingresos y el aumento de cargas de cuidado potencialmente dejarán a muchas mujeres en una situación de mayor vulnerabilidad económica y social, por lo que las intervenciones deben integrar respuestas de corto, mediano y largo plazo.
Consecuencias locales y pasos a seguir
Para las autoridades municipales y regionales, así como para las organizaciones comunitarias, la tarea inmediata pasa por coordinar recursos, priorizar atención psicosocial y diseñar mecanismos de inclusión para que las mujeres participen en decisiones sobre reconstrucción y recuperación económica. La consolidación de estas acciones requerirá—según la agencia—un enfoque interinstitucional y apoyo sostenido del Gobierno nacional y la cooperación internacional.
En una región marcada por brechas históricas en infraestructura, salud y oportunidades económicas, la respuesta a la emergencia debe ser también una oportunidad para cerrar desigualdades. La presencia de ONU Mujeres en Quibdó busca precisamente que las acciones de reconstrucción no reproduzcan las mismas vulnerabilidades, sino que fortalezcan capacidades locales y garanticen medidas de protección y recuperación con enfoque de género.