El Gobierno Nacional realizó un giro por $13.900 millones dirigido a la Nueva E.S.E. Hospital Departamental San Francisco de Asís, en Quibdó, con el propósito de saldar salarios atrasados y asegurar la compra inmediata de medicamentos e insumos médicos. La medida fue confirmada por el agente interventor de la entidad, Ovidio Garrido, y se enmarca en la atención a la emergencia que vive el Chocó tras el terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto.
Pago de nómina y reactivación de servicios
Según la información compartida por la intervención, los recursos permitirán cancelar hasta cuatro meses de salarios al personal asistencial a partir del momento en que ingresen a la institución. Antes del giro, los empleados tenían pendientes más de dos meses de sueldo, mientras que los especialistas acumulaban tres meses de mora.
La inyección de recursos también se orienta a la adquisición de medicamentos, hemoderivados, material de osteosíntesis y otros insumos imprescindibles para la atención de urgencias, servicio que ya fue reactivado en el hospital. Garrido destacó que la llegada de insumos y apoyo ha evitado la interrupción de la prestación.
“Esto va a permitir pagarle al personal asistencial cuatro meses a partir del momento en que se incorporan los recursos a la institución. Esto, además, va a permitir también más compra de insumos, de medicamentos, de hemoderivados y de material de osteosíntesis”,
La ministra de Salud, Ana María Vesga, fue mencionada en el anunció como la funcionaria que tramitaron el giro y que ha estado muy de cerca de la situación del hospital desde antes del sismo, según el agente interventor.
Limitaciones que persisten
Pese al desembolso, la intervención admitió que persisten falencias en equipos, tecnología y mobiliario que afectan la operación completa del centro hospitalario. Hay un proyecto formulado y viabilizado ante el Ministerio de Salud para actualizar equipos, pero la entidad hace un llamado adicional a donaciones para fortalecer capacidades inmediatas.
- Destino principal del giro: pago de salarios atrasados del personal asistencial y especialistas.
- Compras prioritarias: medicamentos, insumos médicos, hemoderivados y material de osteosíntesis.
- Estado del servicio: urgencias reactivadas, pero con necesidades de equipamiento y mobiliario.
| Concepto | Situación reportada |
|---|---|
| Giro | $13.900 millones |
| Salarios pendientes | Empleados: >2 meses; Especialistas: 3 meses |
| Servicios | Urgencias reactivadas |
Contexto: la emergencia tras el sismo
El desembolso se produce en un contexto ya marcado por la emergencia humanitaria que dejó el terremoto del 10 de agosto en distintas zonas del departamento. Según la intervención, la ministra Vesga ha seguido de cerca la situación y la prioridad ha sido garantizar la continuidad de la atención médica frente al aumento de necesidades y al deterioro de la capacidad institucional.
El agente interventor subrayó que, además del pago de nómina y compra de insumos, se trabaja para evitar nuevas interrupciones del servicio y para atender de forma oportuna a las personas afectadas por el sismo. También reiteró la solicitud de apoyo externo, tanto público como privado, para suplir equipos que no se encuentran disponibles de forma inmediata.
Implicaciones y necesidades inmediatas
El giro de $13.900 millones representa un alivio financiero para operaciones urgentes, pero no resuelve de fondo los problemas estructurales de la institución. Sin modernización tecnológica, reposición de equipos y mejoramiento del mobiliario, el hospital seguirá dependiendo de apoyos puntuales para mantener los servicios básicos.
Mientras las autoridades nacionales gestionan recursos y proyectos de más largo plazo, la población de Quibdó y del Chocó espera que los fondos se traduzcan en atención efectiva para los lesionados por el sismo y en condiciones laborales estables para el personal de salud que ha sostenido la respuesta en los días críticos.
La situación del Hospital Departamental San Francisco de Asís es un termómetro de la fragilidad de la red pública en el departamento; la inyección económica es necesaria y urgente, pero insuficiente sin una estrategia de actualización y sostenibilidad que garantice servicios continuos y oportunos.