El gobernador Juan Diego Patiño Ochoa planteó con claridad la etapa que, según él, debe iniciar Risaralda tras el sismo: dejar atrás la contabilización de daños y activar los recursos y la ejecución de obras que permitan la recuperación. El balance oficial, presentado por la Gobernación el 9 de septiembre, contiene cifras que muestran la dimensión del reto que enfrentará el departamento en los próximos años.
“Menos reuniones, más ejecución”
En su diagnóstico la administración departamental consignó que el movimiento telúrico dejó 111 fallecidos, 588 heridos, 77 desaparecidos y 274 rescatados. A nivel de hogares, el censo departamental indica que 73.087 familias resultaron afectadas; de ellas, 5.535 viviendas se reportaron como totalmente destruidas y 63.609 como averiadas.
Una cifra para dimensionar el costo
La Gobernación estimó que la sola rehabilitación de las viviendas requeriría alrededor de $2 billones, tomando como referencia una referencia técnica equivalente a 18 salarios mínimos por solución habitacional. Patiño Ochoa advirtió, no obstante, que esa suma cubre únicamente la dimensión residencial y que la reconstrucción deberá atender de forma simultánea otras necesidades de infraestructura y de reactivación productiva.
Daños en servicios esenciales y educación
El informe departamental releva afectaciones en distintos sectores: 44 centros asistenciales resultaron con daño; en educación se reportaron problemas en 291 sedes de un total de 510 establecimientos urbanos y rurales, donde están matriculados 42.778 estudiantes. Si bien hay avances para la reapertura, con 113 sedes que ya cuentan con concepto favorable de habitabilidad, la Gobernación subrayó que la rehabilitación será extensa y debe planearse con prioridad técnica.
Además, se documentaron impactos en la conectividad y servicios básicos: 157 vías y puentes afectados, 37 acueductos, 46 centros comunitarios y un aeropuerto. La infraestructura de gobierno también sufrió: 11 de los 12 edificios de la Gobernación presentan daños.
| Indicador | Valor reportado |
|---|---|
| Familias afectadas | 73.087 |
| Viviendas destruidas | 5.535 |
| Viviendas averiadas | 63.609 |
| Fallecidos | 111 |
| Estimación rehabilitación viviendas | $2 billones |
De la emergencia a la planeación
El gobernador enfatizó la necesidad de transformar el inventario de daños en proyectos ejecutables con presupuesto definido. Sostuvo que la reconstrucción no es solo restaurar casas sino recuperar servicios de salud, educación, movilidad y la capacidad productiva de sectores como la caficultura, seriamente golpeada en varias zonas.
En su llamado, la administración departamental puso en evidencia dos elementos clave para acelerar la respuesta: priorización técnica de intervenciones y acceso inmediato a fuentes de financiación. Según el diagnóstico, la próxima etapa deberá incluir la definición de obras prioritarias, cronogramas de ejecución y la articulación con la Nación, alcaldías municipales y organismos de cooperación.
Retos y pasos siguientes
Entre los desafíos inmediatos figuran la identificación de predios seguros para reubicaciones temporales o definitivas, la evaluación estructural de inmuebles en riesgo y la activación de programas de atención psicosocial para los damnificados. La Gobernación deberá, además, coordinar con las alcaldías los censos para focalizar ayudas y con el Gobierno nacional las fuentes de recursos extraordinarios.
- Priorizar intervenciones en salud y educación para garantizar servicios básicos.
- Asegurar el financiamiento y mecanismos ágiles de ejecución.
- Articular niveles de gobierno y definir cronogramas y responsabilidades.
La transición entre la fase de atención inmediata y la de reconstrucción será determinante para reducir el tiempo en el que miles de familias continúen en condición de vulnerabilidad. El llamado del gobernador apunta a que esa fase no quede atrapada en la discusión y que los recursos se traduzcan en obras concretas en las próximas semanas y meses.