La Gobernación del Atlántico cerró una nueva jornada del programa “Las Ponedoras del Atlántico” con la entrega de 5.940 gallinas ponedoras a 198 familias rurales de seis municipios, en una actividad realizada el 11 de agosto en Galapa. La iniciativa apunta a reforzar la seguridad alimentaria y a generar recursos económicos desde las unidades productivas familiares.
Qué recibieron las familias
Cada hogar beneficiario recibió:
- 30 gallinas de 16 semanas de edad.
- Dos bultos de concentrado de 40 kg cada uno (80 kg por hogar).
- Apoyo complementario provisto por las administraciones municipales: comedero, bebedero y malla para cercamiento de la unidad productiva.
- Orientación técnica en manejo, cuidado sanitario, bioseguridad y sostenibilidad de la unidad avícola.
Distribución por municipio
La entrega, que cerró tres días consecutivos de jornadas, benefició a familias de Galapa, Sabanalarga, Manatí, Candelaria, Puerto Colombia y Piojó. En cada uno de esos municipios se atendieron 33 hogares, según lo informado por la Secretaría de Desarrollo Económico.
| Municipio | Hogares | Gallinas por hogar | Concentrado por hogar (kg) |
|---|---|---|---|
| Galapa | 33 | 30 | 80 |
| Sabanalarga | 33 | 30 | 80 |
| Manatí | 33 | 30 | 80 |
| Candelaria | 33 | 30 | 80 |
| Puerto Colombia | 33 | 30 | 80 |
| Piojó | 33 | 30 | 80 |
| Total | 198 | 5.940 | 15.840 |
Enfoque social y de género
La secretaria de Desarrollo Económico, Marisabella Romero, destacó la participación femenina en la segunda fase del programa: el 62% de las personas beneficiarias son mujeres. La funcionaria señaló que la inclusión de ellas es clave para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los hogares rurales.
“Su vinculación es fundamental para fortalecer la seguridad alimentaria, la generación de ingresos y la sostenibilidad de las unidades productivas”.
Objetivo productivo y formativo
El gobernador Eduardo Verano subrayó que la entrega trasciende la mera donación de insumos: se trata de convertir cada patio en una microempresa familiar capaz de aportar alimentos a la mesa y de generar excedentes para la venta.
“Con estas gallinas no estamos entregando únicamente una ayuda: estamos poniendo en manos de cada familia una unidad productiva que aporta alimento a la mesa y que, bien manejada, puede generar ingresos”.
Adicionalmente, el subsecretario de Gestión Agropecuaria, Humberto Oñoro Echeverría, explicó que el propósito es fortalecer prácticas productivas ya existentes en los hogares rurales y asegurar que los excedentes de huevos puedan comercializarse en mercados locales, aunque la nota de cierre no especifica canales de comercialización concretos ni acompañamiento posterior en acceso a mercados.
Impacto esperado y consideraciones prácticas
Convertir gallinas ponedoras en una fuente sostenida de ingresos y alimento exige más que el suministro inicial de aves y concentrado. Para que la iniciativa tenga un efecto persistente, las familias deberán aplicar las buenas prácticas que se entregan en las capacitaciones: manejo sanitario, bioseguridad y alimentación balanceada. También será importante:
- Garantizar vacunaciones y control sanitario periódico.
- Organizar la comercialización local de excedentes (ferias, tiendas, intermediarios).
- Gestionar aprovechamiento de residuos (abono) para aumentar la sostenibilidad del predio.
Las administraciones municipales han colaborado con elementos básicos para el manejo (comedero, bebedero y malla). No obstante, la viabilidad económica de las pequeñas unidades dependerá del manejo técnico y del acceso a mercados que paguen precios justos por los huevos producidos.
Balance final
La segunda fase de “Las Ponedoras del Atlántico” entrega cifras claras: 5.940 aves y 15.840 kg de concentrado distribuidos entre 198 hogares, con énfasis en la participación femenina. La apuesta de la Gobernación combina insumos, herramientas municipales y capacitación técnica para impulsar iniciativas productivas en el campo atlanticense. Queda por delante el reto de traducir esa entrega inicial en unidades productivas sostenibles y en fuentes constantes de ingreso para las familias beneficiarias.
Corresponsal en Atlántico, desde Galapa, presento esta crónica con la mezcla de rigor y calidez que exige el Caribe: alegría para celebrar la oportunidad y exigencia para que se convierta en revolución productiva en cada patio.