Una tarde pensada para que todos pudieran disfrutar
Una propuesta cultural de acceso adaptado congregó cerca de 400 personas en Venado Tuerto en una función de Cirque XXI realizada bajo la carpa ubicada en Sarmiento y Ruta 8. El espectáculo se organizó en forma conjunta con la diputada provincial Rosana Bellatti y estuvo orientado a facilitar la asistencia y la participación de niños y niñas con autismo y sus familias.
La jornada buscó eliminar barreras habituales que suelen dificultar el acceso a actividades culturales y recreativas. Según el relato del evento, se implementaron modificaciones concretas para reducir estímulos sensoriales: se bajó la intensidad de las luces, se redujo el volumen de los sonidos, no se utilizaron flashes ni efectos bruscos, y se permitió que los menores pudieran moverse libremente y entrar y salir del espacio según sus necesidades.
“Lo más lindo fue ver a las familias disfrutar juntas, ver a los chicos sorprendidos, emocionados y pudiendo ser ellos mismos”, dijo la diputada Rosana Bellatti, quien remarcó que para algunas familias fue la primera vez que sus hijos asistieron a un espectáculo de estas características.
Componente solidario y requisitos de ingreso
El ingreso a la función se realizó presentando el Certificado Único de Discapacidad (CUD). Además, los adultos acompañantes colaboraron aportando alimentos no perecederos —entre ellos leche, azúcar y cacao— que serán destinados a comedores y merenderos de la ciudad, según informó la organización.
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Asistencia | ~400 personas |
| Ubicación | Sarmiento y Ruta 8, Venado Tuerto |
| Organizadores | Cirque XXI y diputada provincial Rosana Bellatti |
| Requisito de ingreso | Presentación del CUD |
| Donaciones | Alimentos no perecederos (leche, azúcar, cacao) |
Significado local y alcance de la propuesta
La iniciativa combinó la oferta cultural con una mirada sobre inclusión: no se trató únicamente de facilitar la entrada a un espectáculo, sino de adaptar el entorno para que la experiencia fuera viable y placentera para quienes, por razones sensoriales, muchas veces deben renunciar a este tipo de salidas. La diputada Bellatti resaltó que para algunos asistentes fue la primera vez que participaron de un espectáculo semejante, y subrayó que el hecho de contar con un espacio preparado para recibirlos hizo la diferencia.
- La función priorizó ajustes sensoriales (luz y sonido) y libertad de movimiento para los niños.
- Se incorporó un componente solidario con donaciones destinadas a redes locales de asistencia alimentaria.
- El formato permitió la participación conjunta de familias, fortaleciendo la dimensión social del acceso cultural.
En el marco de la discusión pública sobre accesibilidad a la cultura y la inclusión social, este tipo de propuestas se posiciona como un ejemplo de intervención local que articula organismos culturales privados con referentes políticos y organizaciones comunitarias. La combinación de adaptación del espectáculo y solidaridad alimentaria plantea una doble utilidad: ofrecer un espacio de ocio accesible y, al mismo tiempo, contribuir a redes de contención que funcionan cotidianamente en la ciudad.
La carpa de Cirque XXI, al realizar esta función adaptada, abrió un espacio que en la práctica propició encuentros y alivió la barrera logística y sensorial que enfrentan muchas familias. Queda por ver si este formato se replica en otras oportunidades y si se instrumentan criterios similares en otros eventos culturales de la ciudad, para ampliar el acceso de sectores que históricamente han estado marginados de estas experiencias.