La ciudad de La Plata fue escenario la semana pasada de una convención provincial de la Unión Cívica Radical (UCR) que dejó señales de reorganización y también de fractura interna en el partido bonaerense. El encuentro, que según la convocatoria oficial buscó relanzar autoridades y perfilar la estrategia electoral del radicalismo en la provincia, terminó con la constitución de un nuevo bloque disidente denominado "Construir".
Relanzamiento y vocación de poder
Desde el estrado central de la Convención los dirigentes que sostienen a la conducción formal del radicalismo en la provincia reafirmaron la pretensión de competir con autonomía en los próximos comicios. Los oradores —entre los que, según el parte, estuvieron sectores próximos al senador nacional Maximiliano Abad y al legislador Pablo Domenichini— plantearon la necesidad de que la UCR encabece una propuesta para gobernar la provincia de Buenos Aires y no funcione como acompañante de otras fuerzas.
«El radicalismo no puede ser furgón de cola de ninguna coalición. Queremos el poder para gobernar la provincia de Buenos Aires con un candidato a gobernador propio y una plataforma centrada en la producción, la seguridad y la autonomía municipal»
En términos políticos, ese posicionamiento busca marcar límites internos sobre la estrategia de alianzas y la conformación de listas, una discusión que suele reverberar con fuerza en los distritos bonaerenses, incluidos los del conurbano y el interior.
El portazo y el nacimiento de "Construir"
Sin embargo, la jornada en La Plata no fue homogénea. Una parte importante del espacio territorial decidió retirarse del recinto y anunciar la constitución de un bloque alternativo. Encabezados por el exintendente de Trenque Lauquen y dirigente territorial Miguel Fernández, se desprendieron del acto una docena de intendentes y cuatro legisladores provinciales, que argumentaron posturas antidemocráticas y falta de representatividad para los distritos del interior.
- 12 intendentes que se levantaron del acto.
- 4 legisladores provinciales que acompañaron la medida.
- Nuevo espacio: Construir, liderado por Miguel Fernández.
Los referentes que conformaron «Construir» plantearon críticas a la conducción actual por la supuesta imposición de autoridades y mecanismos internos que, según su lectura, marginan a la gestión local en la toma de decisiones estratégicas de la provincia. Esa queja marca una clásica tensión entre conducción partidaria y poder territorial, que suele traducirse en disputa por intendencias y espacios en las listas electorales.
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Lugar | Convención Provincial, La Plata |
| Dirigentes en la conducción formal | Sectores vinculados a Maximiliano Abad y Pablo Domenichini |
| Disidentes | 12 intendentes y 4 legisladores, espacio «Construir» |
Qué significa para La Plata y la provincia
Para La Plata, como sede del acto, la convención sirvió de termómetro para medir la capacidad del radicalismo bonaerense de interpretar tensiones internas y transformar los acuerdos en una estrategia electoral coherente. La aparición de «Construir» complica la expectativa de unidad que requiere cualquier proyección hacia la gobernación: una fragmentación territorial puede traducirse en candidaturas divididas o en mayor protagonismo de fuerzas aliadas fuera del partido.
En los distritos del interior que participaron del portazo —y en los que los intendentes mantienen fuerte arraigo local— la ruptura anuncia negociaciones paralelas y la posibilidad de que la agenda municipal gane centralidad frente a definiciones de conveniencia partidaria. En otras palabras: la pelea por la representatividad no es sólo de nombres en una lista, sino por recursos y autonomía en la gestión municipal.
El paso siguiente será la formalización del nuevo espacio y las respuestas de la conducción partidaria. En el corto plazo, la UCR bonaerense deberá definir mecanismos de diálogo o sanción interna, y los intendentes involucrados tendrán que demostrar si la separación es un gesto táctico o el inicio de una estructura alternativa con capacidad de disputa electoral.
En La Plata, la convención dejó una postal de mano dura y de desgaste: por un lado, un discurso de aspiración al poder; por el otro, una fracción que reclama más voz para el interior. El resultado es una UCR que vuelve a entrar en fase de reconstrucción política, con consecuencias que se verán en las próximas decisiones sobre alianzas y candidaturas en la provincia.