En una sala de Casa Ushuaia, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un grupo de jubilados y jubiladas pasó la mañana entre cuadernillos, risas y discusiones sobre palabras del lunfardo. La propuesta no fue un mero entretenimiento: se trató de un nuevo encuentro del Taller de Estimulación Cognitiva, orientado a promover el aprendizaje, la atención y el intercambio social entre personas mayores.
Actividad, adaptación y profesionalismo
La jornada estuvo a cargo de la psicóloga Soledad Lemus Muller y combinó ejercicios escritos con propuestas adaptadas para quienes presentan dificultades visuales. Según lo informado por la organización, las actividades fueron pensadas para atender las necesidades particulares de cada integrante del grupo, lo que permitió una participación más activa y sostenida.
Entre los materiales utilizados hubo cuadernillos de trabajo y ejercicios destinados a ejercitar:
- Lenguaje y memoria (a través de juegos de palabras y lunfardo).
- Atención y agilidad mental (desafíos de operaciones matemáticas).
- Reminiscencia y conocimiento local (trivia sobre la ciudad).
La combinación entre ejercicios estructurados y dinámicas colectivas buscó no sólo mantener la actividad cognitiva sino también reforzar los lazos entre los asistentes: la trivia sobre Buenos Aires generó entusiasmo y permitió intercambiar recuerdos y anécdotas.
Qué se trabajó y con qué objetivo
| Actividad | Objetivo |
|---|---|
| Cuadernillos adaptados | Estimular la memoria, el lenguaje y la atención con materiales accesibles |
| Juegos de lunfardo | Favorecer el uso del lenguaje y el intercambio cultural entre generaciones |
| Desafíos matemáticos | Ejercitar la agilidad mental y resolución de problemas |
| Trivia sobre la ciudad | Estimular la memoria autobiográfica y el sentido de pertenencia |
En la práctica, las adaptaciones para baja visión incluyeron tamaño de letra y formatos que facilitan la lectura y participación. Esa atención a la diversidad no sólo mejora la inclusión, sino que también aumenta la eficacia de los ejercicios cognitivos: cuando una persona puede leer y comprender con comodidad, su capacidad para participar y retener se potencia.
Impacto local y social
Este tipo de encuentros funcionan como pequeños nodos comunitarios: más allá del beneficio individual sobre la memoria o la atención, generan redes entre vecinos. Para muchas personas mayores, los talleres representan una oportunidad para salir de la rutina, reencontrarse con amigos y contar historias sobre la ciudad.
En barrios porteños donde el ritmo cotidiano puede ser acelerado, los espacios como Casa Ushuaia ofrecen una pausa con sentido: actividades planificadas por profesionales que, además, atienden condiciones frecuentes en la población adulta mayor como la disminución visual o las pérdidas de memoria leve.
Consejos prácticos para quienes quieran participar
- Consultar las fechas y requisitos de inscripción en las sedes barriales; muchas propuestas requieren inscripción previa.
- Informar al equipo sobre dificultades visuales u otras necesidades para que los materiales se adapten correctamente.
- Acudir con alguien de confianza si se necesita apoyo en el traslado o en la realización de actividades.
Las jornadas de estimulación cognitiva, cuando se combinan con un abordaje inclusivo y la dirección de un profesional, pueden mejorar la calidad de vida de quienes participan: ejercitan funciones mentales, estimulan el contacto social y revalorizan la memoria cotidiana.
En una ciudad que celebra sus calles y sus relatos, actividades como la trivia sobre Buenos Aires recuerdan que la memoria colectiva también se construye en salas de barrio, donde una palabra de lunfardo puede disparar una historia que vale la pena escuchar.