Un estudio sobre la trayectoria y los aprendizajes en la escuela primaria concluye que apenas 50 de cada 100 estudiantes que iniciaron primer grado en 2020 finalizaron sexto grado en 2025 en tiempo y con los saberes considerados necesarios. El dato surge del informe Índice de Resultados Escolares de primaria 2025, elaborado por Irene Kit, María Sol Alzú y Martín Nistal para la organización Argentinos por la Educación, que combina información sobre trayectorias escolares con los resultados de las pruebas Aprender 2025.
Persisten diferencias entre permanencia y aprendizaje
El trabajo distingue dos dimensiones: la continuidad en la escolaridad —no repetir ni abandonar— y el logro de desempeños satisfactorios o avanzados en las áreas evaluadas. A nivel nacional, 94 de cada 100 alumnos de la cohorte lograron llegar a sexto grado en 2025 sin repetir ni abandonar. Sin embargo, al incorporar los resultados en Lengua y Matemática, la proporción de estudiantes que completaron la primaria en tiempo y con aprendizajes adecuados cae a 50%.
- Matemática aparece como el desafío principal: entre los que llegaron a sexto en el tiempo esperado, solo el 58% obtuvo niveles satisfactorios o avanzados en esa materia.
- En Lengua, el desempeño fue mejor: el 79% alcanzó niveles satisfactorios o avanzados.
- Cuando se exige cumplimiento en ambas áreas, el 54% de quienes avanzaron sin repeticiones obtuvo desempeños satisfactorios o avanzados en Lengua y Matemática.
En la práctica, eso significa que casi la mitad de los alumnos que completaron la trayectoria sin repitencias o desvinculaciones no alcanzó los aprendizajes esperados en al menos una de las dos materias núcleo evaluadas.
Recuperación relativa y heterogeneidad provincial
El informe también traza una evolución histórica del índice (IRE). Tras una mejora paulatina en las cohortes 2011-2016, 2013-2018 y 2016-2021 —con valores de 46%, 49% y 50% respectivamente—, la cohorte 2018-2023 registró una caída al 45%. La cohorte 2020-2025 muestra una recuperación hasta el 50%, explicitan los autores.
Detrás del promedio nacional hay marcadas diferencias territoriales. El IRE más alto corresponde a la Ciudad de Buenos Aires y a algunas provincias del interior, mientras que otras jurisdicciones exhiben valores sensiblemente inferiores.
| Jurisdicción | IRE (%) |
|---|---|
| Ciudad de Buenos Aires | 67 |
| Córdoba | 61 |
| La Pampa | 54 |
| Misiones | 39 |
| Santiago del Estero | 38 |
| Chaco | 33 |
Esos números muestran que la desigualdad educativa no es sólo un fenómeno de resultados, sino también de condiciones: las diferencias entre jurisdicciones funcionan como una señal de alerta sobre la necesidad de políticas focalizadas que articulen ingreso, continuidad y calidad de la enseñanza.
Implicancias para las políticas educativas
El contraste entre alta permanencia escolar y resultados limitados en aprendizajes plantea varias preguntas operativas: ¿cómo mejorar la enseñanza de la matemática en los primeros grados?, ¿qué apoyos necesitan docentes y escuelas para revertir brechas?, ¿qué estrategias de recuperación curricular y de formación continua son más efectivas? El informe no propone una única solución, pero obliga a concentrar esfuerzos en la calidad de la enseñanza más allá de las tasas de asistencia y promoción.
En términos prácticos, el dato de que la mitad de una cohorte no alcance los niveles esperados al finalizar primaria obliga a repensar asignación de recursos, formación docente, apoyos específicos para escuelas vulnerables y mecanismos de evaluación que informen mejora continua. Los autores combinan trayectoria y diagnóstico para ofrecer una fotografía más compleja y accionable que la que brindan las métricas aisladas.
Las autoridades educativas, tanto nacionales como provinciales, tendrán que evaluar estos hallazgos en el diseño de políticas con metas claras y seguimiento riguroso. Para que la escuela cumpla su función formativa no basta garantizar la llegada al aula: es imprescindible que la permanencia se traduzca en aprendizajes concretos y medibles.