Un temblor ocurrido el 10 de agosto dejó a gran parte de la infraestructura educativa de Pereira, capital de Risaralda (Colombia), seriamente dañada y provocó que cerca de 58.000 estudiantes quedaran sin acceso a la escolaridad presencial, según el balance difundido por las autoridades durante el Puesto de Mando Unificado (PMU) instalado en la ciudad.
Evaluación de daños y primeras cuentas
En el encuentro participaron representantes locales, el ministro del Interior, Rodrigo Lara, y el vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano, donde se informó que los 165 colegios públicos de la capital de Risaralda presentan daños considerados severos. De ese total, las autoridades estimaron que sólo 15 establecimientos podrían volver a la actividad con arreglos rápidos, mientras que los restantes 140 colegios no estarían en condiciones de reiniciar clases en el corto plazo.
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Colegios públicos afectados | 165 |
| Colegios con posible reapertura rápida | 15 |
| Colegios sin condiciones para reiniciar | 140 |
| Niños desescolarizados (estimación) | 58.000 |
Propuesta de continuidad educativa: transición a virtualidad
Ante la magnitud de los daños, el ministro Lara planteó la posibilidad de implementar modalidades virtuales como alternativa para no interrumpir la trayectoria escolar mientras se realizan las obras necesarias. En su intervención criticó el recurso de las guías impresas como única respuesta y defendió una modalidad que permita sostener la enseñanza remota con conectividad y dispositivos adecuados.
“Las guías es un cuaderno. Es decir, que el niño tome clases por sí mismo y que sus papás le den clases con un cuaderno. Eso no es educación, seamos francos”
El funcionario enfatizó que, para que la virtualidad funcione, es imprescindible garantizar que las familias y los estudiantes cuenten con los equipos y el acceso a Internet requeridos para participar de clases y actividades a distancia.
Desafíos prácticos y pedagógicos
La opción de migrar temporalmente a plataformas virtuales plantea varias exigencias que el gobierno y las autoridades locales deberán resolver con rapidez:
- Dotación de dispositivos y conectividad para estudiantes y docentes.
- Formación y acompañamiento pedagógico para el tránsito a la enseñanza remota.
- Adaptación de contenidos y evaluación para contextos no presenciales.
- Planificación de obras y espacios alternativos para el retorno seguro a las aulas.
Además, la transición no es homogénea: la eficacia de la educación virtual depende de brechas socioeconómicas preexistentes que afectan la conectividad y las condiciones de estudio en los hogares. Si no se atienden esas desigualdades, el riesgo es que la desescolarización se traduzca en rezagos de aprendizaje y mayores tasas de deserción.
Plazos y próximas definiciones
Según lo reportado en el PMU, los diagnósticos iniciales permiten dimensionar la emergencia pero aún faltan detalles técnicos sobre el tipo de daños en cada edificio, los tiempos estimados para las reparaciones y el monto requerido para las intervenciones. Las autoridades locales y nacionales comparten la urgencia de mantener la continuidad pedagógica, al tiempo que deben garantizar condiciones de seguridad para docentes y alumnos antes de volver a la presencialidad.
La combinación de una respuesta rápida en conectividad y apoyo pedagógico con una planificación clara de obras resulta clave para mitigar el impacto del sismo en la trayectoria educativa de decenas de miles de estudiantes en Pereira. La decisión sobre la extensión y la forma de la educación virtual será, en los próximos días, un termómetro de la capacidad de coordinación entre los niveles de gobierno frente a una emergencia que compromete la escolaridad masiva.