Santa Cruz se mantiene entre las provincias más afectadas por la morosidad familiar en Argentina: el último relevamiento del Instituto Argentina Grande, con datos oficiales del Banco Central hasta julio de 2026, ubicó a la jurisdicción con una tasa de 23,8% de deudores en situación de atraso en el pago de créditos o servicios financieros.
Un fenómeno nacional con fuerte expresión local
El estudio describe un aumento generalizado del incumplimiento: a escala país, el 26,9% de las personas con deuda registra demoras, lo que equivale a 5,6 millones de argentinos sobre un universo de 20,6 millones de endeudados. Ese número representa el 15,9% de la población mayor de 18 años. Entre julio de 2025 y julio de 2026, según el informe, se incorporaron 1,7 millones de nuevos morosos.
Por qué sube la mora
La investigación atribuye el deterioro a tres factores principales: la caída del salario real, que reduce el poder de compra de los hogares; el encarecimiento del financiamiento, con tasas más altas que aumentan la carga de las cuotas; y la pérdida de empleo privado, que impacta especialmente en las provincias con contracción laboral.
En el mapa regional, los picos de incobrabilidad coinciden con zonas donde el empleo privado registrado perdió terreno en los últimos meses, una dinámica que ayuda a explicar por qué Santa Cruz aparece tan cerca del tope del ranking nacional.
Ranking provincial
| Provincia | Tasa de morosidad |
|---|---|
| La Rioja | 26,0% |
| Santa Cruz | 23,8% |
| San Luis | 23,1% |
| San Juan | 22,1% |
| Catamarca | 22,1% |
Variaciones y otros casos relevantes
El informe también destaca aumentos significativos en provincias que, pese a haber expandido empleo, registraron mayor morosidad: por ejemplo, en Neuquén la mora subió 8,8 puntos porcentuales en el último año y alcanzó el 15,8%. Ese dato sugiere que la dinámica de la morosidad no responde solo a la evolución del empleo formal, sino también a la pérdida de poder de compra y al costo del crédito.
Impacto local y consecuencias prácticas
Para las familias de Santa Cruz, la consolidación de una tasa de morosidad cercana al 24% implica varias consecuencias concretas: menor acceso al crédito formal, mayores dificultades para refinanciar consumos o inversiones personales, y potenciales aumentos en los costos financieros para quienes logran obtener préstamos.
- Consumo restringido: hogares con deuda morosa suelen recortar gastos en bienes durables y en servicios no esenciales.
- Acceso a crédito: el historial de morosidad reduce la probabilidad de obtener préstamos con condiciones favorables.
- Presión sobre servicios sociales: la mayor vulnerabilidad puede aumentar la demanda de programas y asistencia pública, según patrones observados en otras jurisdicciones.
Desde el punto de vista macroeconómico, la expansión de la mora afecta la salud del sistema financiero y obliga a las entidades a provisionar más capital para cubrir créditos incobrables, lo que puede traducirse en condiciones de crédito más estrictas para el resto de la población.
Qué pueden hacer las familias
Ante un contexto de tasas altas y pérdida de ingreso real, el informe y especialistas en finanzas personales suelen recomendar:
- Priorizar el pago de obligaciones con mayores costos financieros.
- Buscar alternativas de refinanciación o planes de pago con las entidades que administran la deuda.
- Consultar canales oficiales de orientación financiera y defensa del consumidor cuando corresponda.
En Santa Cruz, donde la combinación de condiciones económicas locales y la evolución del empleo han empujado la mora hacia niveles superiores al promedio nacional, la acumulación de incumplimientos será un tema central en la agenda económica local durante los próximos meses.