El proyecto de reactivación del servicio ferroviario en la zona norte de Santa Cruz sumará en los próximos días una unidad significativa: una locomotora diésel-eléctrica ALCO RSD-35, serie DL-535, que será incorporada a las etapas de trabajo sobre el histórico corredor provincial. La llegada se enmarca en una iniciativa oficial para recuperar tramos que permanecían fuera de servicio desde fines del siglo XX y dotar a la región de mayor conectividad productiva y logística.
Estado de avance y etapas cumplidas
Durante 2026, la primera parte del proyecto se concentró en la traza Jaramillo–Fitz Roy, donde se realizaron tareas de acondicionamiento de vías, relevamientos técnicos y pruebas operativas. En mayo, la Gobernación informó que esa etapa alcanzaba un avance cercano al 90%. Además, se puso en marcha un vehículo bivial —capaz de circular por ruta y riel— para verificar las condiciones de la infraestructura antes de la circulación de una locomotora de mayor porte.
En julio, técnicos de la Subsecretaría de Transporte y directivos de Trenes Argentinos hicieron un relevamiento del corredor y evaluaron rieles, durmientes y otras piezas de infraestructura con el objetivo de planificar intervenciones en los tramos pendientes que conectan con Puerto Deseado.
Características de la locomotora
La unidad que llegará a la provincia es una ALCO RSD-35 (serie DL-535), una locomotora multipropósito con las siguientes especificaciones técnicas suministradas por la documentación oficial del proyecto:
- Seis ejes motrices
- Largo: 14,92 metros
- Ancho: 2,74 metros
- Altura: 3,71 metros
- Peso en orden de marcha: 79,2 toneladas
- Carga máxima por eje: 13,2 toneladas
- Capacidad de combustible: 2.270 litros
Objetivos y posibles impactos
El Gobierno provincial señala que la recuperación ferroviaria busca objetivos múltiples: producir una mejora en la logística para actividades productivas, impulsar el turismo ferroviario y dotar a la región de alternativas de transporte de carga que reduzcan costos a productores locales. La intención oficial, según lo informado, es avanzar progresivamente desde la traza ya intervenida hacia el corredor Puerto Deseado–Las Heras, con el fin de restablecer una conexión histórica para la zona norte de la provincia.
El reinicio de la circulación ferroviaria puede tener los siguientes impactos concretos en la región:
- Reducción de costos de transporte para productores locales al ofrecer una alternativa a la ruta vehicular.
- Generación de empleo directo e indirecto durante las tareas de reacondicionamiento y operación.
- Potencial desarrollo de actividades turísticas vinculadas al patrimonio ferroviario.
Fases pendientes y prioridades técnicas
Si bien el tramo Jaramillo–Fitz Roy registró avances notables y ya fue sometido a pruebas técnicas, el proyecto requiere intervenciones adicionales en otros tramos del corredor. Los relevamientos realizados en julio por autoridades y técnicos tuvieron por objetivo determinar las condiciones de rieles y durmientes y priorizar las reparaciones necesarias antes de habilitar la circulación regular de trenes de mayor porte.
| Fase | Acción realizada | Situación |
|---|---|---|
| Jaramillo–Fitz Roy | Recuperación de traza y pruebas operativas | Avance cercano al 90% (mayo 2026) |
| Tramos hacia Puerto Deseado | Relevamientos técnicos (julio 2026) | Evaluación para planificar intervenciones |
| Incorporación de material rodante | Llegada prevista de ALCO RSD-35 | Próxima etapa operativa |
Consideraciones políticas y de gestión
El gobernador Claudio Vidal fue mencionado en la comunicación oficial como impulsor de la iniciativa, con la previsión de conectar las vías recuperadas a Puerto Deseado. La obra se desarrolla en coordinación entre la Gobernación, la Subsecretaría de Transporte y áreas técnicas vinculadas a Trenes Argentinos.
Desde la gestión se plantea un enfoque progresivo: consolidar tramos seguros y operativos, incorporar material rodante para pruebas y luego proyectar servicios con fines productivos y turísticos. El ritmo de avance dependerá de las inspecciones técnicas, la disponibilidad de recursos y la logística para rehabilitar trayectos más extensos del corredor.
En los próximos meses, el arribo y la puesta en condiciones de la ALCO RSD-35 serán un indicador clave sobre la capacidad operativa del proyecto y su viabilidad para escalar hacia servicios regulares en la región norte de Santa Cruz.