El artista Eugenio Juan Zanetti, nacido en la ciudad de Córdoba y reconocido internacionalmente por su labor en cine, teatro y ópera, murió a los 79 años, informaron fuentes cercanas a su entorno. El deceso se produjo de manera repentina días después de la apertura de una exposición que repasaba su trayectoria.
Últimos actos: exposición y despedida
El martes 15 de septiembre de 2026 se inauguró en el Museo Arquitecto Francisco Tamburini —dependiente del Banco de la Provincia de Córdoba— la muestra titulada “Eugenio Zanetti. El hombre que habita muchos mundos”. La exposición reunió bocetos, objetos de utilería utilizados en producciones cinematográficas, fragmentos audiovisuales y piezas de vestuario que recorren aproximadamente seis décadas de trabajo creativo.
Cuatro días después de esa apertura, el artista comenzó a sentirse mal y, según el relato de su entorno, falleció de forma repentina. La cercanía temporal entre la inauguración en su ciudad natal y su muerte marcó la última etapa pública de una carrera que lo llevó a residir durante años en el exterior y a destacarse en producciones de alto perfil.
Una carrera entre Argentina y el mundo
Zanetti vivió entre 1981 y 2006 en Estados Unidos, periodo en el que desarrolló buena parte de su carrera internacional y obtuvo reconocimientos relevantes, incluido un premio Óscar por su trabajo en diseño de producción. Tras más de dos décadas radicado afuera, decidió volver a la Argentina y mantener un vínculo activo con el circuito cultural local.
Su labor abarcó distintos ámbitos: cine, pintura, teatro y ópera. La muestra en Córdoba pretendía dar cuenta de esa diversidad, reuniendo tanto material de su trabajo escenográfico como piezas plásticas y documentos que ilustran el proceso creativo detrás de sus puestas.
Cómo recordarlo
Más allá de los galardones, Zanetti prefería definirse en términos amplios: se pensaba como un comunicador interesado en contar historias y construir universos. En una entrevista que concedió años atrás, se permitió una mirada autocrítica y afectuosa sobre su identidad y la forma en que transitó su carrera.
“Soy un cordobés mal contador de chistes pero buen contador de historias”
Esa frase, recogida en una conversación de archivo, sintetiza el tono con el que combinaba humildad y ambición artística. Su trabajo, afirmaban quienes lo conocieron y estudiaron, era precisamente la materialización de ese gusto por la narración visual: escenografías que funcionaban como personajes adicionales en las producciones.
- Exhibición: "Eugenio Zanetti. El hombre que habita muchos mundos" — Museo Tamburini, Córdoba (inauguración: 15/09/2026).
- Residencia en EE. UU.: 1981–2006, periodo en el que desarrolló gran parte de su carrera internacional.
- Edad al fallecer: 79 años; murió días después de la apertura de su retrospectiva.
Legado y consecuencias culturales
La muerte de Zanetti abre ahora el capítulo de evaluación y preservación de su legado: la exhibición en Córdoba cobra mayor valor como documento de una obra extensa y multifacética, y es probable que museos, teatros y archivos culturales reivindiquen y difundan su producción en las próximas semanas. Su paso por la escena internacional también plantea el interrogante sobre cómo la historia del diseño escenográfico argentino será contada en relación con trayectorias que, como la suya, combinaron trabajo local y proyección global.
Para quienes siguen las artes escénicas y el cine, la obra de Zanetti seguirá siendo referencia en el cruce entre estética plástica y funcionalidad teatral. La recopilación de bocetos, objetos y vestuario en la retrospectiva permite ver no sólo productos finales sino el proceso del taller: decisiones materiales, pruebas de escala y soluciones visuales que hoy integran su legado.
| Hecho | Fecha / periodo |
|---|---|
| Inauguración de la retrospectiva | 15/09/2026 |
| Residencia en Estados Unidos | 1981–2006 |
| Fallecimiento | Cuatro días después de la inauguración (septiembre de 2026) |
En términos personales, los recuerdos públicos y privados que circulen en los próximos días —desde testimonios de colegas hasta la circulación de archivos— ayudarán a recomponer la figura de un creador que supo moverse con discreción entre la fama y el taller. Su obra seguirá siendo un punto de encuentro entre generaciones: para estudiantes de diseño escénico, para equipos de teatro y ópera, y para cualquier público interesado en el poder narrativo de los espacios.
En lo estrictamente artístico, queda la invitación a visitar la muestra en Córdoba para quienes puedan hacerlo, y a rescatar de archivos y filmotecas las páginas visuales que, durante décadas, Zanetti legó al imaginario colectivo.