La fragata ARA Libertad regresó este sábado al Puerto de Buenos Aires y puso fin a su 54º Viaje de Instrucción, que se extendió durante 161 días y cubrió cerca de 16.000 millas náuticas. El arribo se produjo en la Darse Norte del Apostadero Naval, en Puerto Madero, donde la unidad fue recibida tras una travesía internacional que partió el 11 de abril.
Formación a bordo y autoridades
El crucero de instrucción estuvo bajo el mando del capitán Jorge Gabriel Cáceres y tuvo como misión central el adiestramiento práctico e integral de los guardiamarinas en comisión. A bordo viajaron 256 personas, entre oficiales, guardiamarinas en comisión y suboficiales, además de invitados provenientes de otras fuerzas y marinas extranjeras.
La presencia de personal de diferentes instituciones —según el parte oficial— incluyó integrantes de la Prefectura Naval Argentina y de institutos de formación. En su última escala internacional los guardiamarinas desarrollaron actividades de intercambio en Río de Janeiro con pares de la Escuela Naval brasileña y participaron de reuniones de cooperación regional.
Itinerario y paradas destacadas
Durante los cinco meses y pico de navegación, la fragata recaló en puertos de América del Sur, el Caribe y Estados Unidos. Entre los puntos de escala figuran Fortaleza y Río de Janeiro (Brasil); Kingston (Jamaica) y San Juan (Puerto Rico); y varias ciudades del noreste norteamericano.
| Fecha de salida | 11 de abril |
|---|---|
| Duración | 161 días |
| Personas a bordo | 256 |
| Millas recorridas | ~16.000 |
El recorrido incluyó escalas en:
- Fortaleza y Río de Janeiro (Brasil)
- Baltimore, Norfolk, Nueva York y Boston (Estados Unidos)
- Kingston (Jamaica) y San Juan (Puerto Rico)
Actividades de cooperación regional
En Río de Janeiro, además de actividades de instrucción, se realizó una reunión a bordo que congregó representantes navales de Argentina, Brasil y Paraguay. El encuentro, encabezado por Cáceres y el agregado naval argentino en Brasil, contraalmirante Gonzalo Horacio Nieto, se centró en el intercambio y la cooperación entre fuerzas de la región, según el parte de la Armada.
La experiencia combinó entrenamiento profesional, maniobras de navegación y la convivencia con marinas extranjeras, elementos que la Armada considera claves para la formación de los futuros oficiales.
La llegada y el contexto local
El regreso de la Libertad tiene repercusión en la ciudad: más allá del simbolismo histórico del buque escuela, su arribo implica movimiento en el dique y actividades protocolares en el Apostadero Naval. En los barrios cercanos a Puerto Madero suelen seguir con atención este tipo de operativos, que atraen a familiares de la tripulación y a vecinos curiosos.
Para los guardiamarinas en comisión, la travesía representa una etapa decisiva en su formación práctica. El tránsito por puertos internacionales expone a los jóvenes oficiales a procedimientos de cooperación, a maniobras en alta mar y a la diplomacia naval, aspectos que la Armada subraya como objetivos centrales del viaje.
La fragata Libertad, por su tamaño y por su rol formativo, sigue siendo uno de los principales instrumentos de la Armada Argentina para la instrucción de nuevas promociones. Su regreso marca el cierre de una vuelta al mundo parcial que duró más de cinco meses y que ahora desemboca en actividades de evaluación y desmovilización en Buenos Aires.
En las próximas horas se espera la realización de actos formales y la probable visita de familiares y autoridades al buque en el apostadero. La agenda pública de la Armada suele incluir una recepción y la apertura controlada del barco para determinados encuentros protocolares.