Adiós al papel: el municipio impulsa la boleta digital para la TGI
El Gobierno de Gualeguaychú dio un paso tangible en el plan de modernización del Estado local: la Tasa General Inmobiliaria (TGI) dejará de imprimirse de forma masiva y, desde octubre, será enviada por medios digitales a los contribuyentes que se adhieran. La iniciativa fue anunciada por el intendente Mauricio Davico en su discurso de apertura de sesiones y la comuna ya distribuye lo que señalaron como la última boleta en papel.
Según la información oficial, la medida tiene dos objetivos centrales: reducir el uso de papel y simplificar el acceso y el pago de los tributos municipales. En términos fiscales, el cambio implicará un ahorro estimado en $170.000.000 anuales, al dejar de destinar alrededor de $16.400.000 mensuales a la impresión de boletas.
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Gasto mensual en impresión | $16.400.000 |
| Ahorro anual estimado | $170.000.000 |
"100% digital"
Para efectuar la adhesión, la Municipalidad detalló el procedimiento: el contribuyente debe contar con el número de DNI del titular del tributo y con el número de TGI del inmueble —dato que figura en el extremo superior de boletas de períodos anteriores— y seguir las instrucciones del asistente virtual Gual-e. Una vez adherido, el vecino comenzará a recibir la boleta mensualmente en su correo electrónico. También se podrá descargar y gestionar la boleta desde GualeActiva, la plataforma digital del Gobierno local, o mediante el botón habilitado en el sitio web oficial.
La municipalidad enfatiza que la digitalización concentra en un mismo ecosistema herramientas para consultar, descargar y abonar el tributo. No obstante, la comunicación subraya la necesidad de que los contribuyentes verifiquen y actualicen sus datos para garantizar la recepción por correo electrónico y el correcto seguimiento de los vencimientos.
Implicancias prácticas y retos
El cambio implica beneficios económicos directos para las arcas municipales y un menor impacto ambiental por la reducción del consumo de papel. Además, promete agilizar trámites para quienes ya usan medios digitales y facilitar la conciliación de pagos al centralizar la información en plataformas accesibles.
- Para los contribuyentes: mayor comodidad para recibir y descargar la boleta, previo registro y verificación de datos.
- Para la Municipalidad: reducción de costos operativos y posibilidad de reasignar recursos a otras áreas.
- Desafíos: asegurar la inclusión digital de vecinos sin acceso a Internet o con dificultades para registrarse y mantener la seguridad de los datos personales.
En la práctica, la transición exigirá un trabajo administrativo y de comunicación para acompañar a la población: capacitación breve en el uso de Gual-e y GualeActiva, atención a reclamos por falta de recepción de boletas y canales alternativos para quienes no puedan adherir por cuestiones tecnológicas. La Municipalidad informó que la última boleta en papel está en distribución, lo que dará un margen para que los vecinos completen la adhesión antes de la fecha de corte en octubre.
El proceso se inscribe en una agenda más amplia de digitalización municipal que el Ejecutivo local viene promoviendo; la sustitución de la boleta física por la digital aparece en la comunicación oficial como una medida concreta de eficiencia y de cuidado ambiental. Queda ahora ver cómo se resolverán las situaciones particulares —propiedades con deudas, cuentas a nombre de personas fallecidas, inmuebles alquilados— y qué mecanismos previstos activará la comuna para garantizar la cobertura de quienes no logren adherir en tiempo y forma.
La implementación de la boleta digital transforma una relación cotidiana entre el contribuyente y el Estado municipal: la practicidad y el ahorro fiscal son los argumentos centrales, mientras que la accesibilidad y la seguridad de la información serán las variables que determinarán la percepción vecinal sobre el cambio.