Un acompañamiento que ya forma parte de la rutina hospitalaria
En el Hospital de Niños de Tandil funciona desde hace más de 10 años un programa de servicios asistidos por perros que busca mejorar la estadía y el proceso de recuperación de pacientes pediátricos y adolescentes. La iniciativa, impulsada y coordinada por la médica veterinaria Teresa Lanusse, articula la presencia de animales entrenados con el trabajo del equipo de salud.
La propuesta —contó la veterinaria en un medio local— no se limita a la distracción: se usa como herramienta terapéutica para facilitar procedimientos médicos que suelen generar angustia, como la administración de medicación o la colocación de vías. Además, las enfermeras hallan en los perros un recurso para contener y focalizar a los chicos en momentos de crisis.
"Desde que llegas y un chico está dolorido y se siente mal y sonríe, ya es un shock"
El proyecto funciona como un trabajo mixto, coordinado con el personal del hospital y pensado para identificar las mejores formas de intervención según cada caso. Lanusse remarcó que la eficacia reside tanto en la respuesta del animal como en la correcta preparación del binomio —guía y perro— para actuar en entornos sanitarios.
Formación y protocolos: no cualquier perro puede ingresar
La líder del programa explicó que la actividad exige un entrenamiento riguroso y una actualización periódica de prácticas. La veterinaria integra una de las asociaciones internacionales más importantes en esta disciplina, lo que le permite mantenerse al día con estándares y recomendaciones a escala global. Ese respaldo técnico es clave para implementar protocolos de bioseguridad y manejo emocional dentro del hospital.
- Tiempo de trabajo: más de 10 años de actividad en Tandil.
- Objetivos: contención emocional, facilitación de procedimientos médicos y apoyo al personal sanitario.
- Requisito indispensable: formación constante del binomio (guía y perro) y adhesión a protocolos.
Resultados visibles y desafíos locales
Según la veterinaria, la llegada de un perro suele producir una reacción inmediata en pacientes con dolor o angustia: una sonrisa o un cambio en el ánimo que, en la práctica, facilita maniobras médicas y reduce el estrés familiar. Ese efecto es valorado por enfermeros y médicos, que ya lo consideran un recurso terapéutico complementario.
| Beneficio observado | Descripción |
|---|---|
| Mejora del estado anímico | Respuesta emotiva inmediata que reduce la tensión en el paciente. |
| Facilitación de procedimientos | Permite que maniobras como la administración de medicación sean menos traumáticas. |
| Apoyo al personal | Enfermería utiliza a los perros como herramienta para contener situaciones de angustia. |
Sin embargo, el proyecto enfrenta limitaciones típicas de iniciativas de este tipo: requiere recursos para la formación continua, coordinación con equipos clínicos y protocolos claros para que la presencia animal sea segura para pacientes con distintas condiciones. No se detallaron cifras de financiamiento ni capacidad del equipo, pero la continuidad por más de una década indica una integración sostenida con el hospital.
Lo que implica para Tandil
En una ciudad del tamaño de Tandil, donde las redes de salud y la cercanía comunitaria pesan en la experiencia de las familias, este programa funciona como ejemplo de prácticas que humanizan la atención. La articulación entre el Hospital de Niños y profesionales locales muestra además la posibilidad de replicar intervenciones similares en otras salas o centros de salud si se sostiene la formación y el acompañamiento institucional.
La experiencia de Teresa Lanusse deja en claro que, más allá de la anécdota emotiva, hay un trabajo técnico detrás: certificaciones, entrenamiento y un vínculo estable con el personal médico para que la intervención sea efectiva y segura. En el día a día de los pasillos del hospital —donde los chicos, sus familias y el personal conviven con momentos de tensión—, la presencia del perro abre otro canal de comunicación que, según quienes lo aplican, hace la diferencia.