El problema que más se siente en el bolsillo de las familias argentinas no es la inflación, según el último sondeo de la Universidad de San Andrés: la falta de trabajo y los bajos salarios lideran la lista de preocupaciones y aparecen como los factores que más condicionan el consumo y la vida cotidiana.
Impacto inmediato en el consumo
Cuando una parte significativa de la población prioriza la ausencia de empleo y la insuficiencia de ingresos, el efecto se traduce en menor poder de compra, postergación de gastos y una mayor vulnerabilidad frente a choques económicos. En términos prácticos, menos empleo y sueldos que no alcanzan implican menos compras en supermercados, reducción de gastos en indumentaria y ocio, y mayor dependencia de redes de apoyo informales o programas sociales.
El relevamiento —la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) de la Universidad de San Andrés— fue realizado entre el 5 y el 11 de agosto de 2026, sobre 1.000 adultos en todo el país mediante un formulario online, y los resultados fueron ponderados según parámetros del voto de 2025. Aunque el Gobierno exhiba indicadores macroeconómicos favorables, esos números aún no se reflejan en la realidad cotidiana de los hogares, advierte el estudio.
Principales preocupaciones
| Problema | Porcentaje de menciones |
|---|---|
| Falta de trabajo | 39% |
| Bajos salarios | 36% |
| Corrupción | 34% |
| Pobreza | 30% |
| Los políticos | 26% |
| Inseguridad | 24% |
| Endeudamiento externo | 17% |
| Inflación | 16% |
Estos números muestran que tres de las cuatro principales inquietudes tienen una conexión directa con la situación económica de los hogares: empleo, ingresos y pobreza. La inflación, aunque sigue presente, aparece con menor frecuencia en la agenda pública que en otros momentos recientes.
Contexto y lectura política
El estudio también registra que crece la proporción de personas que considera que la situación del país empeoró en el último año, y que la pobreza volvió a ganar terreno entre los temas señalados. Esa percepción de deterioro tiene implicancias políticas y económicas: afecta la confianza de consumidores y empresas, condiciona decisiones de inversión y consumo, y presiona sobre la agenda pública y las prioridades de gobierno.
"Antes tampoco llegaban"
La encuesta fue publicada en un momento en el que distintos funcionarios han reconocido las dificultades para llegar a fin de mes. El sondeo sugiere que, aun con mejoras en variables agregadas, las sensaciones sobre empleo e ingresos marcan la valoración cotidiana de la economía.
- La prioridad en preocupaciones se trasladó desde la inflación hacia el empleo y los salarios.
- La percepción de empeoramiento del país y el aumento de referencias a la pobreza refuerzan la sensación de que los beneficios macroeconómicos no se traducen en alivio para los hogares.
- Temas estructurales como la corrupción y la inseguridad siguen presentes, pero no superan las inquietudes económicas básicas.
La radiografía que ofrece la ESPOP muestra un desafío claro para las políticas públicas: mejorar la inserción laboral y el poder adquisitivo de los salarios es, para la ciudadanía, más urgente que la batalla contra la inflación en su forma actual. Cómo se traduzcan en medidas concretas estas prioridades será determinante para la evolución del consumo y la percepción social en los próximos meses.
La encuesta completa y su metodología sirven de referente para diseñar respuestas focalizadas; hasta tanto esas respuestas lleguen al nivel del gasto cotidiano de hogares y trabajadores, las preocupaciones por empleo y salarios seguirán dominando la agenda económica nacional.