Tras recibir diagnósticos de hipertensión y diabetes tipo 2 alrededor de los 50 años, el profesor Truong Nguyen Thanh, de 65 años y vinculado a la Universidad de Utah, relató cómo cambios sostenidos en su estilo de vida le permitieron reducir en forma significativa la dependencia de medicación. La conversación, publicada por medios de Vietnam, plantea reflexiones sobre prevención, calidad de vida y la brecha entre esperanza de vida y esperanza de vida saludable.
Un diagnóstico que fue punto de inflexión
Según lo reportado, el profesor Thanh enfrentó a los 50 años problemas cardiovasculares y metabólicos que lo obligaron a replantear hábitos cotidianos. Ese llamado de atención lo impulsó a priorizar la salud para evitar pasar los últimos años en estado de dependencia, una preocupación alineada con los datos de la Organización Mundial de la Salud citados en la entrevista.
"Es mejor morir joven cuanto más tarde"
La frase, pronunciada por el propio docente, sintetiza su actitud: no se trata de acortar la vida, sino de maximizar los años con buena salud y autonomía. En su relato, el profesor vincula cambios concretos en alimentación, ejercicio y seguimiento médico con una disminución notable en la necesidad de medicamentos.
Qué implica reducir la dependencia farmacológica
El caso que describe Thanh no es una promesa universal, pero sí evidencia el potencial de intervenciones no farmacológicas para múltiples pacientes con enfermedades crónicas. En la entrevista aparecen varios elementos recurrentes en la literatura sobre prevención:
- Adopción de una dieta equilibrada y control del peso corporal.
- Actividad física regular adaptada a la capacidad individual.
- Controles médicos periódicos para ajustar tratamiento y prevenir complicaciones.
El profesor también subraya el impacto de los antecedentes familiares en su motivación. Señaló que la historia de enfermedades graves en su familia —accidentes cerebrovasculares, cáncer y afecciones cardíacas— lo impulsó a actuar para cambiar el curso de su salud.
La diferencia entre vivir más y vivir bien
La entrevista remarca un contraste que suele aparecer en estadísticas internacionales: la esperanza de vida total no siempre coincide con la esperanza de vida saludable. En el caso de Vietnam, el reportaje menciona los siguientes valores citados de la OMS:
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Esperanza de vida promedio | 73,64 años |
| Esperanza de vida saludable | 65,4 años |
Es decir, según esos datos, existen en promedio alrededor de 9 a 10 años en los que las personas pueden vivir con dependencia o enfermedad crónica. La visión del profesor Thanh es reducir ese lapso mediante hábitos sostenibles.
Lecciones aplicables y límites
La experiencia relatada ofrece recomendaciones prácticas pero no formulas mágicas: la respuesta frente a una enfermedad crónica es individual y depende de factores genéticos, socioeconómicos y de acceso a servicios de salud. Sin embargo, estos puntos son extrapolables y de interés para el público general:
- Priorizar chequeos médicos regulares, especialmente si hay antecedentes familiares.
- Adoptar cambios de estilo de vida graduales y sostenibles antes que soluciones extremas o temporarias.
- Combinar medidas no farmacológicas con el tratamiento indicado por profesionales cuando sea necesario.
El testimonio del profesor Thanh destaca la importancia de una mirada preventiva y de largo plazo: más que prolongar años, la meta es aumentar la proporción de vida con independencia y calidad. Para quienes buscan ajustar sus hábitos, la clave parece estar en la constancia y en el acompañamiento médico adecuado.
En definitiva, su relato es un recordatorio de que, en salud, pequeñas decisiones acumuladas pueden traducirse en grandes diferencias en la experiencia de envejecer.