El crecimiento económico tiene un efecto directo en la vida cotidiana: menos dinamismo significa que los salarios y los ingresos no alcanzan para comprar más bienes ni para impulsar un repunte sostenido del consumo. Ese es el diagnóstico que planteó el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, al reconocer que la recuperación de la actividad avanza “en torno al 2% anual”, un ritmo que consideró “mucho más despacio de lo que nos gustaría”.
Qué dijo el titular del BCRA y por qué importa
Bausili expuso su mirada durante una jornada organizada por la Bolsa de Comercio de Mendoza. Allí repasó la dinámica macroeconómica reciente y la evolución del financiamiento: afirmó que, desde 2024 hasta la fecha, la economía crece a un ritmo modesto y que ese bajo crecimiento se conjuga con una recuperación incipiente del crédito.
“Del 2024 hasta hoy, es una economía que crece despacio, en torno al 2% anual. Mucho más despacio de lo que nos gustaría”.
La traducción práctica para consumidores y empresas es sencilla: con una expansión tan limitada, la demanda por bienes y servicios se mantiene contenida, lo que reduce la presión para que las empresas inviertan en ampliar capacidad o contratar personal en forma significativa. Ese escenario explica en parte la lentitud en la recuperación del empleo y del salario real.
Crédito: hay recuperación, pero desde niveles bajos
En materia financiera, Bausili señaló que el crédito «se había frenado» durante el segundo trimestre del año pasado por el proceso electoral y luego demoró en recomponerse. Sin embargo, aseguró que en los últimos tres meses —mayo, junio y julio— se observaron números positivos en la expansión del crédito, tanto en pesos como en dólares. Dentro de esa recuperación, el componente en moneda extranjera muestra mayor dinamismo, aunque el segmento en pesos también mejora.
| Indicador | Situación según Bausili |
|---|---|
| Crecimiento económico | Alrededor del 2% anual (desde 2024 hasta la fecha) |
| Crédito | Recuperación en mayo, junio y julio; dólares más dinámicos que pesos |
El presidente del Central aclaró que, pese a la mejora reciente, no espera una multiplicación abrupta del crédito comparable a la registrada entre 2004 y 2005, cuando el nivel de crédito partía de casi cero. En su evaluación, el volumen actual de préstamos continúa siendo bajo frente a otras economías de la región y respecto de momentos históricos de la Argentina, aunque ya representa «un número más relevante» dentro de un crecimiento moderado.
Limitantes estructurales: plazo y ahorro a largo plazo
Entre las debilidades que identificó Bausili figura el descalce que enfrentan los bancos entre los plazos de los depósitos y los plazos de los créditos. Además, señaló la ausencia de instrumentos que canalicen ahorro hacia financiamiento de largo plazo, una falencia que, a su juicio, dificulta la consolidación de financiamiento durable para la actividad productiva.
- La recuperación del crédito se da desde niveles bajos y con mayor impulso en dólares.
- El crecimiento del 2% anual limita el consumo y las inversiones privadas.
- Faltan instrumentos e instituciones que atraigan ahorro a largo plazo.
El diagnóstico de Bausili combina factores macroeconómicos con un componente psicológico: habló del “estrés postraumático” que dejarían las sucesivas crisis y que condiciona las decisiones de inversión. Esa percepción defensiva —empresas y agentes prefiriendo medidas de protección antes que expandir capacidad— es, según el presidente del BCRA, un freno importante para acelerar la recuperación.
En ese marco, la posibilidad de ampliar el crédito depende no solo de la oferta bancaria sino también de cambios en la conducta de los ahorristas y de la existencia de más instrumentos para canalizar el ahorro hacia proyectos productivos a plazos más largos. El funcionario puso el foco en la necesidad de diseñar esas herramientas si se quiere sostener un crecimiento más rápido y con financiamiento local más estable.
La combinación de crecimiento moderado, crédito aún limitado y desconfianza estructural plantea un desafío central para la política económica: transformar señales de recuperación en un ciclo más robusto que impacte positivamente en el consumo, la inversión y el empleo.