Amnistía Internacional afirmó que, a pesar de las recientes excarcelaciones y del levantamiento de algunas restricciones a medios, no se aprecia un cambio estructural en la política de represión del Gobierno encargado de Venezuela tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, informó la organización en Madrid.
Balance de la organización y de la misión de la ONU
La representante de Amnistía Internacional Venezuela, Clara del Campo, sostuvo que las conclusiones de la misión internacional independiente de investigación de la ONU coinciden en que “las estructuras, las prácticas y los integrantes de la política de represión del Gobierno venezolano se mantienen prácticamente intactas”.
“Los hechos estructurales no nos permiten hablar de un cambio significativo”
Del Campo catalogó como “señales de alivio” a las excarcelaciones y a ciertos alivios para medios, pero enfatizó que esas medidas son parciales. Según Amnistía, las libertades concedidas se aplicaron “a cuentagotas” y la mayoría de los liberados continúa sometida a procesos penales.
Detenciones y excarcelaciones: cifras y alcance
La organización expresó su preocupación por el número de personas aún detenidas por motivos políticos y señaló que las medidas adoptadas hasta ahora dependen en gran medida de la discrecionalidad de las autoridades y no del cumplimiento de obligaciones internacionales.
| Hecho | Dato |
|---|---|
| Captura de Nicolás Maduro | 3 de enero |
| Inicio de excarcelaciones reportadas | 8 de enero |
| Detenidos por motivos políticos (aprox.) | cerca de 400 |
Amnistía advirtió que, mientras las transformaciones sean dependientes de la voluntad discrecional de las autoridades, no podrá considerarse que existe una reforma sustantiva del aparato represivo. En ese sentido, la ONG llamÓ la atención sobre la persistencia de procesos penales y restricciones que afectan a los liberados.
Repercusiones y contexto internacional
La evaluación de Amnistía se presenta luego de la presentación del informe de la misión internacional independiente de la Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en cuyo período de sesiones participó Del Campo. Ese informe, según la representante de Amnistía, respalda la idea de que no ha habido una transformación de fondo.
La organización destaca dos riesgos inmediatos: que las excarcelaciones se mantengan como medidas temporales y selectivas, y que la liberalización parcial de medios no suponga garantías jurídicas y estructurales para la libertad de expresión. En ambos casos, la ausencia de cambios institucionales limita la posibilidad de evaluar mejoras sostenibles en materia de derechos humanos.
- Medidas puntuales: excarcelaciones desde el 8 de enero, pero con procesos penales abiertos para la mayoría.
- Estructura intacta: prácticas y actores de la represión siguen vigentes, según la misión de la ONU y Amnistía.
- Condicionalidad: las reformas dependen por ahora de la discrecionalidad de las autoridades, no de obligaciones internacionales cumplidas.
El diagnóstico de Amnistía también advierte sobre la necesidad de mecanismos independientes y verificables que aseguren que liberaciones y flexibilizaciones sean parte de un proceso más amplio y no medidas aisladas destinadas a bajar la presión internacional.
En la escena regional, la evaluación de derechos humanos puede influir en decisiones diplomáticas y en la agenda de organismos multilaterales. La organización considera que la rendición de cuentas, la investigación de violaciones y la reforma de las instituciones de seguridad y justicia son condiciones necesarias para un cambio sostenido.
Las observaciones de Amnistía Internacional agregan un matiz crítico al relato oficial sobre la transición en Venezuela: si bien existen señales de cambio, para la organización y la misión de la ONU esas señales no alcanzan a modificar el núcleo del aparato represivo ni a garantizar derechos civiles y políticos plenos.