El director de cine estadounidense Woody Allen, de 90 años, aprovechó su estancia en Madrid para visitar el Museo del Prado en medio del rodaje de su nueva película ambientada en la capital española. La filmación, que comenzó el 5 de octubre, tiene una duración prevista de seis semanas y representa la 51ª producción en la trayectoria del cineasta.
Un elogio público a la pinacoteca
En un breve vídeo difundido por la propia pinacoteca en Instagram, Allen se mostró admirado por las obras que alberga la institución y se detuvo ante la pintura de Francisco de Goya conocida como El 3 de mayo en Madrid (también titulada Los fusilamientos). En sus palabras, el realizador puso en contraste la oferta cultural de su ciudad natal con la experiencia que le ofreció el museo madrileño.
“Vivo en Nueva York, donde hay varios museos, pero no hay nada como el Prado. Nunca he visto nada igual, es realmente un placer y un privilegio poder estar en una sala de un museo con una colección enorme y estupenda como esta.”
Además de resaltar la colección general, Allen mencionó de forma expresa a pintores como Velázquez, Murillo y Goya, y definió la visita como "un banquete" por la calidad y la unidad de las obras expuestas.
Contexto del rodaje
La producción que se realiza en Madrid comenzó el pasado 5 de octubre y, según la información difundida, la filmación durará aproximadamente seis semanas. El proyecto se integra en la larga filmografía del autor, conocido por sus historias sobre el amor y las crisis existenciales, y por los homenajes que suele rendir a las ciudades en las que ambienta sus historias. En este caso, la presencia de Allen en la capital española incluye el gesto simbólico de visitar una de las colecciones artísticas más relevantes del país.
Implicaciones culturales
La aparición de una figura internacional como Allen frente a las piezas del Prado tiene varias lecturas posibles: por un lado, reafirma la proyección global del museo como destino cultural de primer orden; por otro, conecta el discurso cinematográfico del director —que en otras ocasiones ha incorporado museos y referencias artísticas en su cine— con la promoción indirecta del patrimonio español en medios internacionales.
- Visibilidad: La difusión del vídeo por canales oficiales del Prado amplifica la presencia del museo en audiencias internacionales.
- Relación cine-museo: Refuerza la tradición de Allen de incluir espacios culturales en sus relatos y rodajes.
- Turismo cultural: Puede incidir en el interés por el Prado entre espectadores y seguidores del director.
La conexión entre cine y museos no es nueva en la carrera de Allen. Películas anteriores han mostrado personajes que visitan instituciones artísticas, como se recuerda en títulos de su filmografía temprana. En esta ocasión, la escena del director ante la obra de Goya tiene un valor simbólico: un cineasta cuya obra ha recorrido ciudades y paisajes ahora reconoce la singularidad de una colección pictórica que define parte del relato histórico y cultural de España.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Inicio del rodaje | 5 de octubre |
| Duración prevista | Seis semanas |
| Película en su filmografía | 51ª |
| Edad del director | 90 años |
La visita del cineasta ha sido recogida por la prensa y por los canales oficiales del Museo del Prado, que subrayaron la espontaneidad del gesto durante un periodo de rodaje en la ciudad. Aunque las declaraciones de Allen destacan por su entusiasmo, también invitan a reflexionar sobre el papel de los grandes museos como imanes culturales en un mundo globalizado en el que las figuras del cine siguen promoviendo, con su mirada personal, el patrimonio artístico.
En Madrid, la presencia de equipos de filmación extranjeros suele generar atención mediática y cierta expectativa en los circuitos culturales y turísticos; la parada de Allen en el Prado suma, en este caso, un entusiasmo explícito que la pinacoteca registró y compartió con sus seguidores.