Seis federaciones nacionales árabes manifestaron públicamente su respaldo al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en medio de una crisis por el fracaso de su propuesta para vender una participación privada en los derechos comerciales del Mundial. La declaración conjunta, suscrita por las federaciones de Qatar, Líbano, Marruecos, Sudán, Egipto y Mauritania, llega en momentos en que tres confederaciones —UEFA, AFC y Concacaf— han pedido la renuncia de Infantino.
El núcleo del conflicto
El conflicto se originó cuando Infantino propuso separar los derechos comerciales del Mundial y vender una participación del 20% a inversores privados, con la expectativa de recaudar alrededor de 4,200 millones de dólares. La iniciativa incluía, además, una subvención directa para las federaciones miembro: 20 millones de dólares por el próximo ciclo de financiación, cantidad que podría haberse duplicado si las federaciones firmaban el acuerdo.
La propuesta no prosperó y provocó una reacción airada en varios frentes. Según las informaciones, la UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la Concacaf reclamaron la salida de Infantino. En ese escenario, las seis federaciones árabes emitieron un comunicado conjunto para expresar su confianza en el liderazgo del dirigente suizo.
Qué dijeron las federaciones árabes
"Reconociendo el importante papel del fútbol árabe para unir a las personas y reforzar la cooperación entre las federaciones de fútbol de todo el mundo árabe, nosotros (...) expresamos nuestro pleno respaldo al señor Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y reafirmamos nuestra confianza en su liderazgo y su compromiso permanente con el desarrollo del fútbol en todo el mundo".
El comunicado, firmado por los presidentes de las federaciones mencionadas, subraya el valor que otorgan al papel del fútbol árabe en la cohesión social y en la ampliación de oportunidades dentro del deporte.
Implicaciones y contexto
La situación tiene varias aristas con impacto directo en el calendario y las finanzas del fútbol mundial:
- La propuesta de venta del 20% de los derechos comerciales apuntaba a inyectar aproximadamente 4,200 millones de dólares a la FIFA.
- Las federaciones habrían recibido una ayuda inmediata de 20 millones de dólares por ciclo, con posibilidad de duplicarse.
- El rechazo y la contestación interna dentro de la FIFA desencadenaron la petición de dimisión por parte de tres confederaciones importantes.
Infantino, cuyo mandato enfrenta cuestionamientos, busca la reelección el próximo año. El respaldo de federaciones con peso en el Consejo de la FIFA —cuatro de los seis firmantes del comunicado son miembros del propio Consejo— puede ser determinante en el equilibrio de fuerzas internas y en cualquier votación futura relacionada con su continuidad.
| Federación | País |
|---|---|
| Federación 1 | Qatar |
| Federación 2 | Marruecos |
| Federación 3 | Líbano |
| Federación 4 | Sudán |
| Federación 5 | Egipto |
| Federación 6 | Mauritania |
El respaldo público de estas federaciones suma presión política a favor de Infantino y podría inclinar la balanza en momentos en que la FIFA discute reformas sobre la comercialización de sus competiciones. Para federaciones de regiones como la árabe, el atractivo de la inyección económica y las promesas de mayor visibilidad pueden pesar tanto como las críticas sobre transparencia y modelo de gobernanza.
Desde la óptica de la Concacaf —región que incluye a México— y de otras confederaciones que exigieron la renuncia, la disputa plantea dudas sobre el rumbo que debe seguir la FIFA en materia de financiación y propiedad de derechos. La fractura interna también abre interrogantes sobre cómo se negociarán los próximos grandes contratos comerciales y quién tendrá voz decisiva en esos acuerdos.
El futuro inmediato de la propuesta y del propio Infantino dependerá ahora de las gestiones políticas dentro del Consejo de la FIFA y de la capacidad de ambas posturas —las que apoyan la inyección privada y las que la rechazan— para convencer a los votantes claves en la organización. La noticia seguirá siendo un termómetro del poder dentro del fútbol mundial y de la influencia creciente de federaciones fuera de Europa en las decisiones globales.