Detonaciones, daños y un proyecto carretero
El pasado 22 de julio, el sonido de explosiones volvió a sacudir a la comunidad de Cerro Gordo, en el municipio de Zaragoza. Habitantes que desde 1987 identifican el estruendo de la dinamita afirmaron que las detonaciones utilizadas para extraer material del cerro provocaron nuevamente caída de rocas y nuevos tensiones en inmuebles ya marcados por anteriores voladuras.
Material para el Libramiento Oriente
Según reportes locales, la piedra extraída del banco de material tiene como destino las obras del Libramiento Oriente de San Luis Potosí. Esa relación entre la explotación y una obra carretera de gran envergadura coloca a Cerro Gordo en el cruce entre la demanda de insumos para infraestructura y la protección del territorio ejidal.
La disputa jurídica en el centro del conflicto
Además del impacto físico en viviendas, la controversia se enmarca en un litigio por la situación jurídica de las tierras donde se realiza la extracción. Representantes de organizaciones civiles que acompañan a la comunidad han señalado que un acta de asamblea ejidal de diciembre de 2018, en la que se aprobó un cambio de destino de una superficie para crear una ampliación urbana y asignar dominio pleno a una parcela, no aparece inscrita en el Registro Agrario Nacional (RAN).
"El problema... es que el acta de aquella asamblea no aparece inscrita en el RAN", dijo Carlos Covarrubias, representante de Guardianes de la Sierra de San Miguelito, en entrevista con Pie de Página.
El RAN es la institución encargada de llevar el control y registro de la propiedad social en México, entre sus funciones figura inscribir actos y documentos relacionados con la tenencia y organización de núcleos agrarios. Para la defensa del territorio, la ausencia de inscripción puede ser determinante al definir el estatus legal de una superficie ejidal.
Preocupaciones comunitarias: viviendas, patrimonio y transparencia
Los habitantes de Cerro Gordo han documentado grietas en viviendas desde las detonaciones de 1987; el retumbar reciente reactivó temores y daños en casas que ya presentaban afectaciones. Además, la comunidad ha alertado sobre el hallazgo de piezas arqueológicas en la zona, un factor que añade complejidad a la explotación si se considera la necesidad de salvaguardar vestigios del patrimonio.
- Riesgos físicos: caída de rocas y daño estructural a viviendas.
- Legalidad: acta ejidal de 2018 no inscrita en el RAN, cuestión clave para la legitimidad del cambio de destino.
- Patrimonio: reportes de hallazgos arqueológicos que requieren atención y protocolos de protección.
Contexto regional y consecuencias
La extracción de material para obras públicas es práctica habitual, pero cuando se realiza en predios con régimen ejidal y con dudas sobre el registro de decisiones colectivas, aparecen conflictos que exceden lo técnico y pasan a implicar derechos agrarios y ambientales. En este caso, la vinculación con el Libramiento Oriente intensifica el interés de actores privados y públicos por el banco de material.
Para los residentes de Cerro Gordo, las consecuencias inmediatas son tangibles: viviendas con fisuras, riesgo de desprendimientos y la sensación de que decisiones sobre su territorio avanzan sin la certeza jurídica suficiente. A mediano plazo, la tensión entre la necesidad de insumos para infraestructura y la protección del patrimonio y la tenencia agraria exigirá intervención institucional clara.
| Acontecimiento | Fecha |
|---|---|
| Primeras detonaciones que dejaron grietas en viviendas | 1987 |
| Acta ejidal donde se aprueba cambio de destino | Diciembre de 2018 |
| Nuevas explosiones para extracción de material | 22 de julio (año del reporte) |
Ante esta situación, corresponde a las autoridades competentes —entre ellas el Registro Agrario Nacional, y las instancias encargadas de supervisar obras públicas y protección del patrimonio cultural— aclarar el estatus legal de las tierras, verificar la existencia y manejo de vestigios arqueológicos y evaluar los impactos en la comunidad. La resolución tendrá implicaciones sobre la continuidad de la extracción y sobre el ejercicio de derechos de la población ejidal.
Mientras tanto, en Cerro Gordo el ruido de la dinamita volvió a recordar a sus vecinos la fragilidad del equilibrio entre desarrollo y conservación, y la urgencia de procedimientos claros y transparentes para evitar que daños previos se repitan.