Un nuevo informe de ONU Mujeres concluye que, aunque la esperanza de vida femenina supera a la masculina, las mujeres destinan en promedio 10,9 años de su vida a vivir con mala salud, frente a 8 años en los hombres. Esa diferencia supone que las mujeres viven 3,8 años más, pero con una carga desproporcionada de enfermedades crónicas y condiciones que reducen su calidad de vida.
Factores que explican la brecha
El documento atribuye la brecha no solo a diferencias biológicas, sino a factores estructurales y prácticas sanitarias históricas. Entre las causas señaladas figuran:
- El peso desigual de las tareas de cuidado no remuneradas, que afecta la salud física y mental de las mujeres.
- Sesgos prolongados en la investigación médica y la exclusión de mujeres en ensayos clínicos, lo que limita la evidencia sobre diagnóstico y tratamiento efectivos para ellas.
- Enfermedades y afecciones específicas que inciden de manera desproporcionada en personas de sexo femenino.
El informe destaca que nueve condiciones concretas —entre ellas el cáncer de mama, la endometriosis y problemas vinculados con la menopausia— son responsables de cerca de un tercio de esta diferencia en años vividos con mala salud. Además, malestares crónicos frecuentes como dolores de espalda, migrañas y trastornos depresivos están presentes entre las principales causas que deterioran la calidad de vida femenina.
"el sistema de salud sigue estando 'diseñado sin tener en cuenta a las mujeres'"
Impacto económico y social
Más allá de las consecuencias sanitarias, el informe vincula la pérdida de bienestar con costos económicos considerables. Según referencia citada en el análisis, el Foro Económico Mundial estima que reducir esta brecha podría añadir cerca de 400 mil millones de dólares al producto interno bruto global anual para 2040. Este dato subraya que la salud de las mujeres tiene repercusiones en la productividad y el desarrollo económico, además de ser una cuestión de equidad.
| Año promedio vivido con mala salud | Hombres | Mujeres | Diferencia |
|---|---|---|---|
| 2021 (promedio) | 8 | 10.9 | +3.8 |
Qué significa para México
Aunque el informe tiene alcance global, sus hallazgos guardan relación con retos presentes en México: el acceso desigual a servicios de salud integrales, la sobrecarga de cuidados no remunerados y la necesidad de investigación clínica que incluya a mujeres en igualdad de condiciones. Las autoridades sanitarias y las instituciones encargadas de la investigación biomédica enfrentan el reto de adaptar protocolos, mejorar diagnósticos y reasignar recursos para atender afecciones que afectan de manera particular a las mujeres.
Especialistas consultados en estudios previos señalan que atender tempranamente dolencias crónicas y garantizar atención específica en salud reproductiva y mental puede reducir años vividos con discapacidad o dolor. Sin embargo, la efectividad de esas acciones depende de políticas públicas informadas por datos desagregados por sexo y edad, así como de recursos para la atención primaria y la salud pública.
Ante estos hallazgos, resulta imprescindible fortalecer la educación sanitaria, la detección oportuna de enfermedades prevalentes en mujeres y la inclusión de mujeres en ensayos clínicos. Además, el reconocimiento y la reducción de la carga de cuidados no remunerados —mediante políticas sociales y laborales— pueden contribuir a mejorar la salud global femenina.
Como siempre, se recomienda que las personas consulten a personal médico para evaluación y tratamiento individualizados. La evidencia recopilada por organismos internacionales plantea un llamado a revisar cómo se diseñan y aplican las políticas de salud para que respondan a las necesidades de toda la población, sin dejar a las mujeres en una posición de desventaja sanitaria.