El psiquiatra Javier Quintero plantea que los hobbies pueden ser una herramienta práctica para el cuidado de la salud mental y propone clasificarlos en cinco categorías que atienden distintas necesidades cotidianas. En su propuesta —difundida en redes sociales— subraya que septiembre es un buen momento para elegir actividades que se integren al ritmo de vida sin convertirse en otra lista de obligaciones.
Una propuesta estructurada para el ocio consciente
La idea central que plantea el especialista parte de una pregunta simple: ¿qué aporta cada afición a tu vida? Según el psiquiatra, debe evitarse la acumulación de actividades por acumulación misma; en cambio, conviene seleccionar hobbies que aporten movimiento, creatividad, calma, conexión social o aprendizaje. Señala además que una misma actividad puede cubrir más de una necesidad y que no es necesario practicar las cinco categorías con frecuencia diaria o semanal.
“No significa que tengas que hacer cinco hobbies cada día, ni siquiera cada semana”,
Entre los ejemplos que ofrece para cada categoría el especialista menciona actividades ampliamente accesibles. Para el cuidado corporal, incluye opciones como gimnasio, correr, pilates, yoga o bailar, enfatizando que la actividad debe ser activa y también placentera. En la esfera creativa propone acciones como cocinar, pintar, tocar un instrumento o hacer cerámica.
- Movimiento: actividades físicas que favorezcan la salud corporal y el estado de ánimo.
- Creatividad: aficiones que estimulan la expresión y la sensación de logro.
- Calma: prácticas que ayuden a reducir el estrés y mejorar la regulación emocional.
- Conexión social: hobbies que fomenten relaciones y apoyo interpersonal.
- Aprendizaje: actividades que mantengan la mente activa y ofrezcan nuevas competencias.
Contexto y límites de la recomendación
La propuesta del psiquiatra encaja con enfoques de promoción de la salud mental que privilegian rutinas sostenibles y actividades con propósito. Estudios previos en salud pública han asociado la práctica regular de ejercicio, la participación social y el aprendizaje continuo con mejoría en el estado de ánimo y la función cognitiva; sin embargo, la nota original no cita estudios científicos concretos, por lo que la recomendación debe interpretarse como una orientación práctica más que como sustituto de intervención clínica.
El especialista advierte implícitamente contra la transformación del ocio en otra obligación: la prioridad es que las actividades elegidas encajen en la vida de cada persona y resulten gratificantes. Esto es relevante porque imponer metas demasiado ambiciosas puede generar frustración y efecto contrario al buscado.
Cómo integrar los hobbies sin sobrecarga
Para quienes quieran aplicar el llamado "hobby system" del psiquiatra, conviene seguir pasos sencillos y mesurados: elegir una actividad por cada categoría que parezca viable, probarla durante un periodo corto y valorar su impacto en el ánimo y la rutina antes de consolidarla. También es razonable priorizar las áreas donde se perciban déficits —por ejemplo, si hay mucha inercia física, empezar por un hobby de movimiento—.
| Categoría | Ejemplos propuestos |
|---|---|
| Movimiento | Gimnasio, correr, pilates, yoga, bailar |
| Creatividad | Cocinar, pintar, tocar un instrumento, cerámica |
Finalmente, la recomendación del psiquiatra puede ser especialmente útil tras periodos de descanso o cambios estacionales —como el retorno a la rutina después del verano— cuando muchas personas buscan reorganizar hábitos. Si bien los hobbies son herramientas complementarias valiosas para el bienestar emocional, no reemplazan la atención profesional cuando hay síntomas persistentes de trastornos del ánimo, ansiedad o cualquier condición que afecte la funcionalidad.
Si existe preocupación por la salud mental, se recomienda consultar con un profesional sanitario calificado para recibir evaluación y tratamiento adecuado. Las sugerencias sobre hobbies pueden incorporarse como parte de estrategias de autocuidado, pero deben adaptarse a cada situación personal y, cuando proceda, acompañarse de intervención clínica.