Cuando Ana, agricultora de Castilla y León, y Miguel, bombero forestal retirado, firmaron la adhesión la semana pasada, lo hicieron con preocupaciones distintas: ella teme por la sequía y la pérdida de cosechas; él por la fatiga y el desgaste del dispositivo contra incendios que ha visto crecer temporada tras temporada. Sus firmas se sumaron a las de más de 250 organizaciones de la sociedad civil que, en apenas dos semanas, han decidido respaldar el pacto de Estado frente a la emergencia climática promovido por el Gobierno.
Quiénes participan y por qué importa
Según el recuento oficial, entre las entidades firmantes hay sindicatos, empresas, grupos agrarios, centros científicos, entidades de salud y colectivos sociales. Esta diversidad de adhesiones pretende convertir el pacto en una herramienta de país para afrontar «los crecientes riesgos asociados al clima extremo», citando el contexto de incendios y olas de calor que han marcado los últimos veranos.
El documento original fue presentado por primera vez en septiembre de 2025, en un contexto marcado por los incendios del verano anterior y el recuerdo de la grave dana de 2024. Desde entonces, el Ejecutivo ha sometido la propuesta a consulta: tras un congreso con entidades civiles en diciembre y la revisión de 3,800 aportaciones, el Gobierno sostiene que el texto ha cambiado y adquirido mayor pluralidad.
| Fecha | Hito |
|---|---|
| Septiembre 2025 | Presentación inicial del pacto |
| Diciembre (2025) | Congreso con entidades civiles en Ponferrada |
| Julio 27, 2026 | Llamamiento de la vicepresidenta Sara Aagesen para adhesiones |
| Agosto 2026 | Más de 250 adhesiones en dos semanas |
El Gobierno defiende la amplitud del texto
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha subrayado que el pacto dejó de ser solo un texto gubernamental y se convirtió «en un texto de la sociedad española» después de las consultas y modificaciones. Ese cambio es, según el Ejecutivo, la base para buscar un acuerdo de país que vaya más allá de soluciones puntuales y aborde riesgos crecientes como incendios, olas de calor y otros fenómenos extremos.
“Empezó siendo un texto del Gobierno, pero ya no, ahora es un texto de la sociedad española”,
Con la vuelta de temperaturas extremas y nuevas crisis con los incendios este verano de 2026, el Gobierno relanzó la iniciativa y Aagesen hizo un llamamiento público para que entidades de todo tipo se sumaran.
La respuesta del PP y la polarización política
Frente a esa estrategia de consenso, el Partido Popular ha adoptado una postura distinta: no solo se ha desmarcado del pacto, sino que propone su propia alternativa centrada exclusivamente en la gestión de incendios, según comunicados y declaraciones públicas. La portavoz del PP, Ester Muñoz, calificó el fenómeno climático desde una perspectiva escéptica al señalar que el cambio de clima a lo largo del tiempo es «algo que ha ocurrido durante la historia de la humanidad».
“Que el clima cambia es algo que ha ocurrido durante la historia de la humanidad y de la Tierra, eso es de perogrullo”
La discrepancia ha alimentado críticas mutuas: algunos analistas y voces del entorno del Gobierno interpretan el rechazo del PP como una maniobra política para subrayar diferencias; el PP, por su parte, acusa al Ejecutivo de politizar el asunto y apuesta por soluciones concretas y de emergencia sobre incendios.
Consecuencias y próximos pasos
La adhesión de más de 250 organizaciones en tan corto plazo pone de manifiesto dos realidades: primero, que existe un sector amplio de la sociedad civil dispuesto a respaldar medidas transversales frente al riesgo climático; segundo, que la ausencia de un acuerdo político amplio podría limitar la ejecución efectiva de medidas a largo plazo.
- El pacto pretende articular políticas estructurales para gestionar riesgos climáticos más allá de intervenciones puntuales.
- La polarización política, con el PP fuera del acuerdo, complica alcanzar un consenso parlamentario amplio.
- El éxito del pacto dependerá de la implementación técnica y del compromiso presupuestario que logren los distintos actores.
Para personas como Ana y Miguel, el resultado no es abstracto: de él dependerán inversiones en adaptación agrícola, refuerzo de brigadas y planificación territorial. En ese terreno concreto se juzgará si el pacto es un ejercicio de retórica o el inicio de un cambio real en la gestión de un riesgo que ya no es futuro, sino presente.