La llegada de visitantes a Tulum mantiene una cara ambivalente: mientras autoridades y empresarios impulsan programas para recuperar la actividad turística, algunos turistas reportan que prácticas de venta agresiva siguen afectando su estancia en el destino. La familia Morales, procedente de la Ciudad de México, relató que al arribar a la zona turística fueron interceptados por quienes se conocen como “jaladores”, presionados para estacionarse en un sitio específico y adquirir un tour con un costo de 900 pesos por persona.
Una experiencia que desalienta y genera desconfianza
Según los testimonios recogidos, los vendedores no sólo intentaron convencerlos de contratar las excursiones, sino que también se acercaron de forma insistente a su vehículo, lo que provocó desconcierto y sensación de acoso. La situación, dijeron los turistas, hizo que su llegada a Tulum fuera tensa y que perderan confianza en el entorno turístico.
Comerciantes locales consultados reconocieron que el problema ha disminuido de forma parcial: ya no detienen vehículos sobre la carretera federal, como ocurría antes, pero indicaron que los “jaladores” continúan activos en puntos estratégicos, principalmente en estacionamientos y en inmediaciones de la entrada a la zona arqueológica.
“Mientras unos trabajan para rescatar el destino mediante el proyecto ‘Tulum renace’, otros parecen empeñados en ‘sepultarlo’ mediante prácticas que perjudican a los turistas”,
resumieron comerciantes, en una crítica que mezcla ironía y alarma por el impacto que estas prácticas tienen en la reputación del destino.
Consecuencias para turistas y prestadores de servicios
Los entrevistados advirtieron que algunos visitantes regresan para reclamar su dinero después de descubrir que los tours fueron ofrecidos a precios más altos que los de otros prestadores. Esa situación, según comerciantes, genera malestar entre proveedores formales y produce mala publicidad para Tulum en momentos en que la recuperación de la confianza es una prioridad para autoridades y empresas.
- Zona de actuación: estacionamientos y puntos cercanos a la entrada de la zona arqueológica.
- Método denunciado: presión para estacionarse en un lugar determinado y venta insistente a los vehículos.
- Precio reportado por la compra: 900 pesos por persona en el caso referido por la familia Morales.
| Aspecto | Situación reportada |
|---|---|
| Detención en carretera federal | En disminución — ya no es práctica habitual, según comerciantes |
| Operativa actual | Estacionamientos y entradas a zonas arqueológicas |
| Impacto | Desconfianza de turistas y quejas formales |
La persistencia de estos episodios obliga a plantear preguntas sobre la regulación y vigilancia en áreas turísticas: ¿hasta qué punto las estrategias locales para ordenar el territorio y profesionalizar la oferta alcanzan a vendedores informales que operan en puntos clave? Comerciantes consultados coinciden en que el control ha mejorado en algunos aspectos, pero sostienen que falta intervención más efectiva en lugares donde continúan las prácticas agresivas.
Asimismo, la situación tiene implicaciones económicas y sociales: la presión sobre quienes visitan el destino puede traducirse en menos recomendaciones positivas, afectando a restaurantes, hospedaje y guías formales. En un contexto en el que las autoridades han lanzado iniciativas para la recuperación, los testimonios y las denuncias públicas subrayan la necesidad de acciones coordinadas que protejan tanto a turistas como a prestadores establecidos.
Hasta ahora, la información disponible corresponde a testimonios de visitantes y a declaraciones de comerciantes sobre la dinámica de venta. No se registró en la nota la respuesta de autoridades municipales, estatales o federales sobre medidas específicas adoptadas para atender esas quejas particulares, ni la existencia de sanciones aplicadas a vendedores informales en la zona. El caso ilustra la fricción entre la economía informal y la regulación en un destino con alta exposición mediática y turística como Tulum.