La conmemoración del 270º aniversario de Wolfgang Amadeus Mozart en Salzburgo quedó marcada por un robo masivo: de las 320 pequeñas esculturas doradas instaladas en jardines y plazas, 210 ya han sido sustraídas, según informó la Fundación Mozarteum.
Una instalación que terminó en vacío
La serie de figurillas, obra del artista alemán Ottmar Hörl, fue colocada en distintos puntos de la ciudad —entre ellos los jardines de Mirabell— apenas dos días antes del inicio del Festival de Salzburgo. Cada pieza mide aproximadamente medio metro y estaba fijada al suelo mediante una varilla metálica. Lo que parecía una celebración lúdica del aniversario se convirtió en un goteo persistente de sustracciones: en los primeros doce días desaparecieron 86 figuras; semanas después el saldo aumentó hasta las 210 faltantes.
“En el espacio público es normal que se produzca una merma de alrededor del 10% de las piezas… Pero lo ocurrido estos días en Salzburgo requiere cierta organización”,
escribió Hörl por correo electrónico, subrayando que la extracción no es un acto sencillo: las bases muestran tres orificios y las piezas llevan las marcas del sistema de fijación, lo que indica que se necesitó cierta logística para retirarlas.
Sin hipótesis confirmada
Desde la Fundación Mozarteum explicaron que, por ahora, no cuentan con pistas certeras sobre los autores de los hurtos y evitaron hacer conjeturas públicas. La ausencia de cámaras de vigilancia en puntos clave, como los jardines de Mirabell, complica la investigación y apuntala la idea de que las figuras fueron retiradas con nocturnidad.
El caso también recuerda episodios previos: en 2024, durante el Festival de Bayreuth, 115 miniaturas de Richard Wagner fueron sustraídas, un antecedente que trae a la mesa la pregunta sobre cómo proteger intervenciones artísticas efímeras en espacios abiertos y concurridos.
Implicaciones para el espacio público y el patrimonio
Más allá del valor simbólico y económico de las piezas, el incidente obliga a repensar la seguridad de propuestas culturales que buscan acercar el arte al público. La iniciativa de Hörl pretendía democratizar la iconografía de los compositores, un gesto al alcance de plazas y parques que, sin embargo, enfrenta el riesgo de la apropiación o el expolio.
En ciudades latinoamericanas —donde los homenajes públicos y las instalaciones temporales proliferan en plazas y festivales— este suceso abre un debate sobre medidas prácticas: vigilancia, anclajes más seguros, registro fotográfico y una mayor coordinación entre organizadores y autoridades municipales para preservar instalaciones de carácter público.
- Figuras instaladas: 320
- Robadas hasta la fecha: 210
- Robos iniciales (primeros 12 días): 86
- Incidente comparado: 115 miniaturas de Wagner sustraídas en Bayreuth (2024)
El escultor, de 76 años, señaló la capacidad de identificación de las bases por los orificios, lo que sugiere que las piezas podrían ser detectables si reaparecen en mercados de objetos o redes de compraventa. Mientras tanto, la Fundación Mozarteum lanzó un llamamiento público para frenar las sustracciones y recuperar las esculturas faltantes.
Un festival entre la música y la intriga
El Festival de Salzburgo sigue adelante con su programación, pero el clima festivo de la ciudad natal de Mozart quedó teñido por esta trama de desapariciones. La ciudad, que cada verano convoca a melómanos y turísticas de todo el mundo, ahora afronta una mancha que recuerda que el patrimonio, incluso en formas lúdicas y contemporáneas, reclama estrategias de custodia más robustas.
En estos días, las plazas de Salzburgo hablan de conciertos y, a la vez, de ausencia: de pequeñas figuras que celebraban al genio y que hoy desatan preguntas sobre la convivencia entre arte público y seguridad ciudadana.