La radiodifusión en Costa Rica registra un retroceso sostenido: la proporción de personas de 18 años o más que dicen escuchar radio cayó de 60.2% en 2016 a 47.3% en 2026, según la Encuesta Nacional de Cultura 2026. La caída de 12.9 puntos porcentuales ilustra un cambio en los modos de acceso a contenidos sonoros, en el que el teléfono celular aparece como dispositivo predominante.
Patrones por sexo, edades y regiones
El informe detalla variaciones importantes en función del género y el territorio. La disminución fue más marcada entre las mujeres, con un descenso desde 59.1% hasta 45.4%. En áreas urbanas, la audiencia pasó de 63.6% a 47.3%, lo que sugiere un proceso de sustitución por nuevas plataformas digitales en centros poblados.
Contrario al imaginario que asocia la radio exclusivamente con audiencias adultas mayores, el sondeo revela que los jóvenes de entre 18 y 28 años constituyen hoy el segmento que más escucha radio. Este hallazgo invita a repensar la noción de la radio como medio en declive absoluto: su ecosistema se reconfigura, pero mantiene nichos de relevancia entre públicos jóvenes.
Distribución regional
La distribución geográfica del hábito de escucha exhibe amplias diferencias. La Región Central concentra la mayor proporción de oyentes, con un 52.5%, cifra que está 5.2 puntos porcentuales por encima del promedio nacional. Otras regiones muestran niveles inferiores:
- Huetar Atlántica: 42.7%
- Brunca: 41.9%
- Pacífico Central: 29.5%
- Huetar Norte: 34.5%
- Chorotega: 40.3%
La región que sufrió la mayor contracción en la última década fue Huetar Norte, donde el porcentaje de oyentes descendió desde 52.5% en 2016 hasta 34.5% en 2026, lo que representa una pérdida de 18 puntos porcentuales.
| Indicador | 2016 | 2026 |
|---|---|---|
| Porcentaje nacional que escucha radio (18+) | 60.2% | 47.3% |
| Preferencia por programas musicales entre radioescuchas | 84.7% | 75.2% |
Contenidos y transformaciones
En cuanto al tipo de programación, los espacios musicales continúan siendo los más populares entre quienes sintonizan, aunque también han perdido terreno: la preferencia por música descendió de 84.7% a 75.2% entre 2016 y 2026, una merma de 9.5 puntos. Este cambio puede reflejar tanto la fragmentación de la oferta musical en plataformas en línea como la diversificación de hábitos auditivos.
Si bien la encuesta no entra en detalle sobre formatos emergentes —podcasts, streaming musical o radio en línea—, el aumento del uso del celular como dispositivo de escucha, señalado en el resumen del estudio, apunta a una migración tecnológica que obliga a emisoras y creadores sonoros a repensar sus estrategias de programación, distribución y monetización.
Implicaciones para la cultura sonora
Esta mutación en el consumo radiofónico tiene efectos culturales y económicos. La radio sigue siendo un vehículo para la circulación de música, voces locales y agendas comunitarias, pero la pérdida de audiencia en ciertas regiones y grupos demográficos podría debilitar la sustentabilidad de estaciones tradicionales, en particular en espacios rurales o con menos acceso a infraestructura digital.
Sin embargo, la presencia sólida de oyentes jóvenes abre una ventana de oportunidad: la reconversión de contenidos hacia formatos híbridos —emitidos en señal abierta y distribuidos a través de apps o redes— podría permitir a la radio mantener su papel como plataforma de difusión cultural, adaptada a los ritmos y dispositivos contemporáneos.
La Encuesta Nacional de Cultura 2026 entrega, en suma, una fotografía de una radio que pierde terreno en términos numéricos pero que permanece viva en segmentos clave y en regiones concretas; el reto ahora es cómo transformar esa persistencia en modelos sostenibles en la era digital.