Un edificio en el cruce de Suipacha y 9 de Julio, en el centro de la ciudad de Santa Fe, permanece inconcluso y abandonado desde 1994, lo que motivó este jueves una protesta simbólica del concejal que impulsa la recuperación de inmuebles urbanos en situación de abandono. Según las cifras citadas por los organizadores, los propietarios adeudan al municipio alrededor de $26 millones en gastos de Tasa General de Inmuebles (TGI).
Acto público y reclamo ciudadano
El reclamo se materializó con la colocación de una carta abierta —firmada por el concejal y varios adherentes— sobre la valla publicitaria del edificio, además de la distribución de folletos entre los peatones. Los impulsores del gesto destacaron que la obra quedó paralizada hace más de tres décadas y que su estado genera molestias y riesgos para los habitantes de la zona.
«Hoy decimos basta»
En la misiva, según informaron fuentes locales, se señaló que la inmovilización de la construcción afectó la oferta de viviendas, la seguridad del entorno y la higiene de la cuadra. Los denunciantes relataron que los balcones del inmueble están grafiteados y que el interior aloja un volumen elevado de excrementos de palomas, lo que contribuye al mal olor y a problemas sanitarios.
Impacto urbano y salud pública
Los oradores subrayaron que el vacío que deja este edificio contrasta con la actividad y el movimiento de las avenidas que lo rodean. Además de la suciedad y el mal olor, advirtieron sobre la acumulación de agua y de maleza, condiciones que favorecen la proliferación de vectores como el Aedes aegypti, y la presencia de ratas y otros animales que afectan la convivencia vecinal.
El concejal que lideró la iniciativa advirtió que el abandono prolongado de inmuebles puede transformar esas construcciones en puntos de inseguridad o en escondites temporales para actividades delictivas, además de paralizar la posibilidad de nuevas viviendas o locales comerciales en una zona con demanda.
Dimensión del problema
De acuerdo con datos mencionados por las fuentes, en el municipio están registrados 383 inmuebles en situación de abandono dentro del ejido urbano; el edificio en cuestión figura entre los casos emblemáticos por su ubicación y antigüedad de la paralización. La deuda impositiva atribuida a los propietarios alcanza los $26 millones, una cifra citada por el concejal como motivo de reclamo y potencial herramienta de gestión municipal.
| Año de paralización | Deuda aproximada (TGI) | Inmuebles en abandono (ejido) |
|---|---|---|
| 1994 | $26.000.000 | 383 |
Repercusiones y propuestas
El gesto público del concejal fue una forma de presionar a los propietarios y a las autoridades municipales para que actúen sobre el inmueble. Entre las demandas planteadas figuran la ejecución de tareas de limpieza y seguridad, la sanción por la mora en el pago de tributos y la exploración de alternativas administrativas o judiciales que permitan recuperar la edificación y reactivar el uso del suelo.
- Los vecinos reclaman soluciones para evitar riesgos sanitarios y de seguridad.
- La deuda con el municipio es presentada como un elemento para iniciar acciones administrativas.
- El caso forma parte de un mapa más amplio de inmuebles abandonados en la ciudad.
Desde el entorno del concejal se anunció la continuidad de la campaña contra las denominadas «caries urbanas», con el objetivo de visibilizar las construcciones que llevan años sin avances y de promover respuestas municipales que permitan recuperar esos espacios para uso social o privado. Hasta el cierre de esta información no se habían registrado declaraciones oficiales del municipio sobre medidas concretas respecto al edificio de Suipacha y 9 de Julio.
La situación plantea un dilema habitual en ciudades con edificaciones paralizadas: cómo conciliar derechos de propiedad con el interés público cuando un inmueble enciende problemas sanitarios y obstaculiza el desarrollo urbano. El caso de Santa Fe se incorpora a un debate más amplio sobre instrumentos legales y fiscales para intervenir en estas situaciones y evitar que inmuebles céntricos permanezcan años sin uso.