Sanae Takaichi cumple este miércoles un año al frente del Gobierno de Japón con la reactivación económica como prioridad, una estrategia basada en mayor gasto público y medidas selectivas que han elevado la preocupación de los mercados financieros.
Un giro fiscal con interrogantes
La primera ministra ha priorizado una política económica más interventora que la de sus predecesores inmediatos, buscando elevar crecimiento, empleo y rentas mediante estímulos fiscales y subvenciones. Entre las medidas que impulsa en el Parlamento figura la proposición de reducir al 1 % el impuesto sobre los alimentos para aliviar la presión en los hogares.
«Estamos impulsando la inversión para elevar el crecimiento de Japón, aumentar el empleo de calidad y los ingresos, mejorar la confianza del consumidor, impulsar las ganancias corporativas y, en última instancia, hacia un aumento natural de los ingresos fiscales».
La jefa del Ejecutivo ha vinculado esas medidas a una estrategia más amplia que incluye apoyo a la inteligencia artificial (IA), el rearme defensivo y el reinicio de reactores nucleares para avanzar hacia la soberanía energética.
Reacción de los mercados y límites fiscales
Los inversores han mostrado recelo ante esta hoja de ruta en un país cuya deuda pública supera el 250 % del producto interior bruto. El entorno financiero se ha visto afectado por un yen débil y una rentabilidad de los bonos que se sitúa en niveles elevados, factores que complican la percepción de sostenibilidad fiscal.
Ante las dudas sobre el coste de sus propuestas, la primera ministra ha subrayado que no recurrirá a la emisión de deuda para financiar las rebajas fiscales que propone. No obstante, el equilibrio entre estímulo y confianza de los mercados será determinante para la evolución económica y para el coste de financiación del Estado.
Medidas destacadas y prioridades
- Reducir al 1 % el impuesto sobre los alimentos.
- Subvenciones al sector de la inteligencia artificial.
- Inversión en rearme defensivo y reapertura de reactores nucleares.
| Elemento | Situación |
|---|---|
| Deuda pública | Supera el 250 % del PIB |
| Impuesto sobre alimentos | Propuesta de reducción al 1 % |
| Sectores beneficiados | IA, defensa, energía nuclear |
Contexto geopolítico y riesgos
El mandato de Takaichi comienza además en un clima de creciente tensión regional y global. Sus declaraciones sobre la posibilidad de que un ataque contra Taiwán justifique la intervención de las Fuerzas de Autodefensa han deteriorado aún más las ya frágiles relaciones con China. A esto se suma un reciente empeoramiento de las relaciones con Rusia y la política de énfasis en la defensa como eje del Ejecutivo.
Estos elementos sitúan la política económica en un cruce entre la urgencia por reactivar la actividad interna y la cautela que exigen los mercados internacionales. La combinación de estímulos fiscales, mayor gasto en seguridad y medidas industriales puede impulsar la demanda a corto plazo, pero plantea dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas si el crecimiento no se materializa en una mejora apreciable de los ingresos fiscales.
Perspectivas
El primer año de Takaichi cierra con una narrativa distinta a la asociada históricamente al «Abenomics» y con una declaración explícita de rechazo a la etiqueta de «reflacionista». Queda por ver si las iniciativas anunciadas consiguen traducirse en crecimiento robusto y confianza de los consumidores sin provocar tensiones mayores en los mercados de deuda y divisas.
En los próximos meses serán clave la tramitación parlamentaria de las propuestas fiscales, la reacción de los inversores a los datos macro y el comportamiento del yen y de la curva de rendimientos de los bonos japoneses. Ese balance determinará si la apuesta por la expansión pública logra consolidar un ciclo de recuperación o si, por el contrario, amplía las inquietudes sobre la sostenibilidad fiscal del país.