Un reducido público opta por la cultura en pleno fenómeno astronómico
En la tarde del eclipse que paralizó buena parte de la ciudad, la Feria del Libro Viejo de Santander mantuvo su programación y reunió a unas veinticinco personas para asistir a la conferencia del escritor y poeta Regino Mateo bajo el título «27 notas». El contraste entre la expectación masiva por el evento celestial y el público reducido en la plaza donde se celebró la charla ha dejado una estampa singular en el centro de la ciudad.
El acto, celebrado a las 19:30 horas, congregó mayoritariamente a lectores cántabros, en su mayoría mujeres, que decidieron por voluntad propia presenciar la intervención sobre el Grupo de los Ocho —conformado por compositores como Julián Bautista y Rosa García Ascot— en lugar de mirar al cielo. El organizador optó por mantener la actividad programada a pesar de la enorme expectación que generó el fenómeno astronómico.
Impacto en el comercio y en la vida urbana
La jornada dejó calles inhabitadas, comercios que adelantaron su cierre y establecimientos con carteles informando sobre modificaciones de horario por el eclipse. Además, algunas ópticas registraron ventas excepcionales de gafas protectoras: una conocida óptica de la ciudad vendió 800 gafas en la jornada del lunes y acumuló una lista de espera.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Asistentes a la charla | ~25 personas |
| Gafas vendidas (óptica) | 800 unidades |
| Precio de gafas en un establecimiento (día siguiente) | 4,95 € (con incrementos puntuales de 1 €) |
En la plaza donde se celebró la charla, el público siguió la intervención con naturalidad y sin mirar al cielo, incluso cuando a pocos metros otras personas levantaban la vista. Ese contraste fue comentado por el propio ponente en redes sociales, subrayando la intención de «intentar eclipsar el eclipse con la cultura y con la música».
La Feria y la decisión de mantener actividades
Los organizadores de la Feria del Libro Viejo decidieron no suspender la actividad. La charla de Regino Mateo se centró en el valor histórico y musical del Grupo de los Ocho y en la recuperación de determinadas lecturas y composiciones. El público presente siguió el acto con atención, en un ambiente íntimo y ajeno a la multitud que ocupaba otras zonas de la ciudad para presenciar el fenómeno astronómico.
«Vamos a intentar eclipsar el eclipse con la cultura y con la música», dijo el ponente al inicio de su intervención.
La asistencia limitada a la conferencia contrasta con la afluencia general que registró la ciudad para observar el eclipse, situación que derivó en el agotamiento de material específico para la observación y en cambios puntuales en la actividad comercial. Algunos comercios de la plaza de Pombo llegaron a vender las últimas gafas a un precio superior al del día anterior; hay constancia de establecimientos que incrementaron el precio en 1 euro por unidad ante la demanda.
Imágenes de una ciudad dividida entre ciencia y cultura
La coincidencia del eclipse con la programación de la Feria del Libro Viejo dejó una imagen de Santander escindida entre quien contempló el cielo y quien siguió apostando por la oferta cultural local. Para los organizadores y los asistentes a la charla, la jornada sirvió para subrayar que los eventos culturales mantienen su relevancia incluso en días marcados por fenómenos extraordinarios. Para el comercio local, el episodio supuso un aumento puntual de ventas en sectores vinculados a la observación del eclipse y el cierre anticipado de algunos establecimientos, con el consiguiente impacto en la movilidad y el comercio en el centro urbano.
La Feria del Libro Viejo continúa su programación en Santander y los organizadores valoran positivametne el interés mostrado por los lectores que, pese a la atracción del eclipse, eligieron la oferta cultural de la ciudad.