La transformación de la N-II a su paso por Mataró entra en una fase delicada en el tramo comprendido entre la Ronda Barceló y la rotonda del Cargol. La Generalitat ha licitado esta semana la segunda fase del proyecto de pacificación, cuya propuesta mantiene en este sector dos carriles de circulación por sentido —a diferencia de otros tramos en los que se prevé reducir la calzada— e incorpora un carril bici bidireccional que se sitúa en el lado montaña de la avenida del Maresme.
Espacio limitado y dudas sobre la convivencia de usos
Los primeros planos e infografías que acompañan la licitación han provocado preguntas sobre cómo se materializará físicamente la nueva configuración. El tramo 2, según la documentación del proyecto, es uno de los más complejos por la falta de anchura disponible en la sección viaria. En particular, el sector entre la plaza Miquel Biada y la avenida Jaume Recoder aparece señalado como estrecho, y el trazado del carril bici bidireccional está dibujado en algunos puntos sobre el espacio actual de la acera.
«La filosofía del proyecto pasa por reducir su componente de vía de paso y convertirla progresivamente en una calle más integrada en la ciudad»
Ese objetivo global de convertir la N-II en un eje más urbano choca en este tramo con la imposibilidad —al menos en la propuesta actual— de eliminar uno de los carriles por sentido. El proyecto mantiene además los giros a la izquierda y la continuidad de las paradas de transporte público, lo que obliga a compatibilizar múltiples movimientos y usos en un espacio acotado.
Aspectos concretos planteados por la propuesta
- Mantenimiento de dos carriles por sentido: se descarta, en este tramo, la reducción a un carril por sentido.
- Carril bici bidireccional: previsto en el lado montaña; en tramos estrechos aparece sobre la acera actual.
- Continuidad peatonal y transporte público: el proyecto debe garantizar aceras, paradas y pasos peatonales sin impedir los giros y accesos.
La disposición propuesta plantea cuestiones prácticas sobre las anchuras finales disponibles tanto para peatones como para ciclistas, y sobre la seguridad y confort de ambos colectivos cuando el carril ciclista y el espacio peatonal se comparten de forma inmediata. También genera incertidumbre sobre la adecuación de las paradas de autobús y la visibilidad en los cruces donde se mantienen giros a la izquierda.
Comparativa de elementos clave en el tramo 2
| Elemento | Situación prevista |
|---|---|
| Calzada | Dos carriles por sentido (mantenimiento de la configuración actual) |
| Carril bici | Bidireccional, situado en el lado montaña; en algunos puntos sobre la acera |
| Acera | Conservación de acera; en sectores estrechos puede reducirse por el trazado del carril bici |
| Movimientos de vehículos | Mantenimiento de giros a la izquierda y accesos actuales |
| Transporte público | Paradas existentes deben mantenerse y integrarse en la nueva ordenación |
Los planos sirven, por ahora, como referencia inicial, pero la visualización del carril bici en la acera ha sido la imagen que ha suscitado mayor debate entre técnicos y ciudadanos. La incertidumbre gira en torno a las medidas concretas que garantizarán la seguridad y fluidez de la convivencia entre peatones, ciclistas, autobuses y vehículos privados.
Implicaciones para la ciudad
Convertir la N-II en un eje más urbano es una prioridad evidente del proyecto: la idea de reducir la preeminencia de la vía como corredor de paso y favorecer la movilidad activa y la urbanización es la base de la intervención. Sin embargo, en Mataró el equilibrio entre la intención y la realidad física del espacio resulta complejo en el tramo central, donde la geometría de la avenida limita las opciones.
Las decisiones que adopte la Generalitat en las fases siguientes definirán si la transformación logra el doble objetivo de mejorar la movilidad ciclista y peatonal sin deteriorar la accesibilidad y la circulación rodada en un área de la ciudad con alta densidad de usos. Mientras tanto, vecinos, técnicos y grupos municipales seguirán con atención el desarrollo del proyecto y los detalles constructivos que marquen finalmente el reparto del espacio público.